sábado, 23 de agosto de 2008

¿Existe Agosto?

No se quien decidió poner el mes de agosto en los calendarios, pero desde luego, perdió el tiempo. Agosto es el mes más tonto del año, tan tonto que, para muchos, ni siquiera existe, al menos en este país tan absurdo que tenemos. Porque ¿qué hace la gente en agosto? La mayoría salen de vacaciones a alguna playa horrible de Levante, y los que no salen, se quedan en ciudades vacías donde todo está cerrado, porque es agosto! En mi barrio está cerrada hasta la panadería del Kevin, ¿es que nadie come pan en agosto? Y las tiendas que no cierran están bajo mínimos, como si fuese la guerra. Hay otras que están bajo mínimos de personal, como el Schlecker, donde sólo hay una persona y nunca está en la caja. Entonces, después de esperar media hora a que te cobren, decides irte. Antes te planteas hacer un “simpa”, pero luego piensas que irte sin pagar cuatro rollos de papel higiénico y un Mimosín, es demasiado penoso, incluso para planteárselo.

Sí, la gente trabaja relajada en agosto. Recuerdo cuando trabajaba, hace unos años, en Cibernos, (juro que se llama así), una empresa “chapada a la antigua” de Madrid, donde los ejecutivos vestían siempre traje y corbata. Siempre, menos en agosto, que venían a trabajar con un polo rosa y unos pantalones de “sport”, (concepto que no acabo de entender). ¿Por qué? El trabajo era el mismo, recibían a los mismos clientes y el aire acondicionado estaba a tope. La única explicación es que agosto no existe para ellos, porque cuando llegaba el 1 de septiembre volvían a su traje.

Y qué decir de la "oferta cultural" de las ciudades, en el cine sólo hay películas para niños y gilipolleces de adolescentes (y no adolescentes) americanos. El resto de las actividades “culturales” están dirigidas a esos guiris que piensan que toda España es “lolailo”. También, en Agosto es cuando se concentra el mayor número fiestas cutres de barrios y pueblos de todo el año, con sus típicas orquestas pachangueras, etc, etc… (uff!) En fín, eso es agosto, todo un cúmulo de cosas absurdas que suceden en ciudades fantasmales, a 40 grados a la sombra.

Pero el agosto de la ciudad es muy distinto al de la playa, pues allí es donde se concentra casi toda la población. El mismo día 1 la gente se lanza a la carretera como loca, enfrentándose a horas de retenciones kilométricas, para llegar los primeros a una playa apestada de gente y encontrar un lugar en primera línea para clavar su bonita sombrilla de flores. Allí se someterán, día tras día, a unos largos baños de sol, arena y sal. Disfrutarán, día tras día, de una relajante comida en un chiringuito, rodeados de madrileños pesados, niños gritones y guiris chamuscaos; donde saborearán unos fantásticos pescaitos fritos con demasiado aceite y unas cuantas paellas requemadas. (Las vacaciones ideales, vamos).

Otra cosa muy curiosa es la “actitud playera” de esta gente, que consiste, básicamente, en pasar de todo y repetir la frase: “¡Qué mas da, si aquí no nos conoce nadie!” Así, por un lado tenemos a las típicas marujonas, a las que llamaremos para abreviar Puris, que son aquellas que en sus ciudades de origen nunca saldrían a la calle sin cuatro capas de maquillaje, que van cada semana a cardarse el pelo a la peluquería y que jamás llevarían un bolso que no combine con los zapatos. Bien, pues en la playa, van de cualquier manera, con unas batas de estampados horrorosos, unas chancletas chillonas, un pelo tieso cimentado con una mezcla de sal, arena y algas; y lo peor de todo, sin una gota de maquillaje, Ahhh, Horror! Claro, luego se encuentran con otras Puris de su ciudad, y ni se conocen. Y qué decir de sus maridos, los manolos, (es un genérico, no me refiero al grupo lolailo, ese tan bueno). Los manolos disfrutan como niños en las playas, o mejor dicho en los chiringuitos de las playas, donde beben y comen como si todo el año hubiesen estado a dieta esperando ese momento. Los manolos se caracterizan por exhibir unas redondas panzas embutidas en unas ropas estrechas, que tenían olvidadas al fondo del armario, como el chándal del instituto, (que ya les quedaba mal en el instituto), unas bermudas de colores imposibles o esas camisetas de propaganda de la carnicería de su barrio, talla M. Esos, son los mismos tipos, que cuando vuelven a sus ciudades se transforman en los ejecutivos trajeaos de Cibernos, o empresas similares, que van con su maletín y su móvil último modelo, (con el politono de moda), a comer un BigMac al MacDonald que está al lado del curro.

Pero las Puris y los Manolos no van solos a las playas, sino que se llevan puestos a los hijos, que a veces tiene nombres ridículos, los pobres. Es habitual escuchar a una Puri gritarle al niño: “¡Kevin Costner de Jesús, no te metas al agua que se te corta la digestión del bocata de mortadela!” Y entonces el niño se pone a jugar con la arena y a dar el coñazo a todos los que estén a su alededor; especialmente a los guiris, que como se están haciendo a la plancha, vuelta y vuelta, ya ni sienten, ni padecen. Mención aparte merecen los adolescentes, que se dedican a ponerse morenos sin protección, salir de noche a bailar la canción del verano y, si es posible, tirarse a la primera persona que establezca contacto visual, también sin protección. (Bueno, aunque estos son así todo el año). Y ¿Por qué alguien, aparentemente normal (?), podría querer pasar sus vacaciones rodeado de Puris, Manolos, Kevin Costners de Jesús, guiris chamuscaos, adolescentes salidos, medusas y olor a fritanga? La razón es muy sencilla, porque piensan que nadie les conoce, que la brisa del mar borrará los recuerdos de los posibles testigos y que, en definitiva, agosto no existe.

Los que hemos tenido la mala suerte de nacer en agosto, sabemos que es no es así, entre otras cosas porque si no, nosotros tampoco existiríamos. Agosto es un mal mes para nacer. No me gusta agosto!, hace calor y la gente se comporta de forma absurda, pero estoy segura de que existe más allá de los calendarios. Así que cuidadín con lo que hacemos Puris, Manolos y programadores culturales! Porque… ¡AGOSTO TAMBIÉN EXISTE!, (coño!)


miércoles, 6 de agosto de 2008

Casa para el verano

Cambio casa en Barcelona con bonitas vistas al mar, simpáticos animales de compañía voladores en el tejado y agradable clima tropical; por casa en Islandia con vistas a algún glaciar, pingüinos en el jardín y clima nórdico.

Es urgente, comienzo a derretirme.

lunes, 14 de julio de 2008

El Papa negro

Hay una profecía de Nostradamus que dice que fin del mundo llegará cuando se nombre a un Papa negro...


Ahora lo entiendo, Dark Vader será el próximo Papa negro!
Que Dios nos coja confesados, y que la fuerza nos acompañe!

viernes, 4 de julio de 2008

Crónica de un concierto mal anunciado

Bob Dylan in person, ese era el reclamo publicitario de los cuatro carteles que anunciaban el concierto de Bob Dylan en Cuenca. Sí, sí, en Cuenca: ¡Pero ostias! ¿cómo puede ser? Ea,… Pues resulta que Cuenca es una de las ciudades candidatas para ser elegida Capital Europea de la Cultura en 2016, y el Excelentísimo Ayuntamiento se ha gastado una pasta, (que no tiene), para traer al viejo Bob y demostrar que tenemos eventos de nivel…
Los incondicionales de Dylan se lo agradecemos, pero claro, en Cuenca no hay 8000 incondicionales, y si programan el concierto un martes, día 1 de Julio, pues la gente de fuera de Cuenca que trabaje, no puede ir y los que tengan vacaciones, ya están en la playa.
Conclusión: la mitad del campo de fútbol de la Fuensanta, vacío, (cosa que también agradecemos los que odiamos las multitudes), y el Excelentísimo arruinao. Ea, qué le vamos a hacer!

Pero cosas económicas aparte, lo más interesante, como siempre en Cuenca, fue el punto surrealista del evento. Yo estuve allí, de hecho fui, porque eso tenía que verlo!!
Antes de entrar, me encontré con domingueros cargados con sillas de playa, bocatas, bebidas y todo lo necesario para ir de picnic, (estoy segura que también llevaban el mantel de cuadros). Pero, no les dejaron entrar todas esas cosas, así que volvían al coche a dejarlas. Qué lásima! Una vez dentro entendí lo de las bebidas, ya que había una gran barra donde te servían consumiciones a 3 euros la más barata, que podía ser una Pepsi de botella de 2 litros que te servían en un vaso de plástico o una caña, también en vaso de plástico. Vamos, que el Excelentísimo intentó sacar con las consumiciones lo que no sacó con las entradas. Y probablemente lo logró, porque mucha gente que no se despegó de la barra.

Antes de salir Dylan apareció un telonero, un tal Hermosilla, un pobre chaval que salió allí con su guitarrilla y al que no hizo caso nadie. Supongo que le compensará ponerlo en su currículum, pero debió pasar un mal trago, el pobre, (yo tampoco le hice caso, la verdad, pero pobre).
Después apareció Bob Dylan, y sin saludar ni nada, se puso a cantar. Cosa que era de esperar, pero a los que no lo conocían, les pareció muy mal, supongo que esperaban que dijera: “Hola Cuenca, qué ciudad más bonita tenéis”; pero si seguro que no sabía ni dónde estaba… Tampoco lo saben los músicos que suelen decir esas cosas antes de un concierto, lo dicen porque sus asesores se lo aconsejan para quedar bien con la gente. Al Bob eso, se la sopla, pues menudo es él!

En cuanto a la fauna que estaba allí reunida, no sé cómo describirla, el arco de edad abarcaba un amplio espectro: desde los hippies carrozas venidos a menos, (de la edad del Bob), a unos niños pequeños que venían con sus padres y lo miraban todo asustaos. También había unos cuantos cuarentones barrigones, que son los que se apalancaron en la barra, y sus señoras, que habían sacado sus mejores galas para la ocasión, (pensarían que iban a la ópera). Pero lo mejor fueron las marujonas vestidas de veinteañeras para parecer más jóvenes, yo estaba esperando que alguna le lanzase un sujetador a Bob. Bueno, también había gente normal, pero menos.
De todos ellos, (unos 5000 según los organizadores, unos 40 según la guardia urbana), eran pocos los que conocían las canciones de Dylan, es más, yo diría que eran pocos a los que les gustaba. Muchos se dedicaron a hacer corrillos, dando la espalda al escenario, para hablar como si estuvieran en el bar; otros estaban en el bar, directamente, ni se separaron de la barra, ni miraron el concierto. Había gente que bailaba, muy mal, sobre todo las marujonas vestidas de veinteañeras que como vieron que Bob ya estaba viejo, trataban de pillar cacho entre los asistentes con movimientos sutiles del body. Y otra gente que estaba quieta como palos, (entre los que me incluyo), porque al ver cómo bailaban los demás, pensabas, “Dios mío, mejor me quedo quieta, como mucho muevo un pie”. Y paseándose entre todos un freaky clásico conquense, el Miguelito, que es un vendedor cupones, un poco salido, que persigue a todo lo que se mueve; otra buena razón para quedarse quieto.

Llegado un momento del concierto, Bob y su banda se levantan y se van, sin avisar, ala! Claro, se suponía que había que pedir un bis, pero la gente en vez de aplaudir se puso a silbar.. (?!) Menos mal que todo estaba más que programado y volvieron a salir a tocar cuatro canciones más. Entre ellas un Blowing in the wind irreconocible, supongo que para alejarse de la versión de misa que hicieron hace años. (Normal, debe ser frustrante hacer una canción protesta y que te la versionen los de acción católica).
Cuando terminaron se marcharon sin decir adiós, ni qué bonita es Cuenca, ni ná, (cosa que indignó a los mismos de antes).
Pero lo mejor estaba por llegar, mientras salíamos venía un profundo olor a barbacoa. ¡Pero chorra! ¿de dónde viene ese olor? ¿se estará quemando el Mesón de Comunista? Pues no, resulta que a la salida se habían instalado cuatro o cinco puestos donde vendían chorizos y panceta a la plancha ¡Copón bendito, que uejes somos! Seguro que para los cuarentones barrigones eso fue lo mejor de concierto, vista la cara de felicidad con que se zampaban los chorizos. Yo no sé si los puestos eran de unos espabilaos de Cuenca, si eran del Excelentísimo, para cubrir gastos o si venían con la gira de Bob Dylan. Todo puede ser en este país tan surrealista que tenemos. Tampoco se si Bob y su banda se pararon a comer chorizos, aunque lo dudo mucho.

sábado, 17 de mayo de 2008

Se vende Tàpies

He logrado que Antoni Tàpies me firme la gotera del techo.
Y he decidido subastarla.


El precio de salida es de 650.000 eurillos de na.
¿Alguien da más?

2008 una odisea en el tejado

El fatídico día 10 llovió en Barcelona. Sí, ya se, tendría que ser una buena noticia, pero resulta que además de llover sobre la ciudad, también llovió dentro de mi casa. Pues gracias a mis queridísimas amigas, las putas palomas, y al fantástico viento atramontanado que sopla por estas alturas; el canal, por el que tendría que circular el agua, estaba embozado y el agua salió a chorros por mi casa. ¡Ole, que bien! (Evidentemente que el tejado sea viejo y tenga tejas rotas, tampoco ayuda). Creo que con el agua que recogí se habría podido abastecer a 100.000 hogares barceloneses durante varios días.

Mi desesperación llegó a tal extremo que llamé a los bomberos. Al rato llegaron cuatro fornidos bomberos, cuatro, algunos con fornida panza. (Eso de que los bomberos están todos buenos es un mito urbano; aunque había uno que no estaba mal, todo hay que decirlo). El caso es que llamaron a la puerta dando golpes, entraron tipo elefantes, vieron la gotera, salieron a la terraza a mirar el tejado, abollaron la escalera del vecino, me dijeron "no podemos hacer nada" y se marcharon. ¡Ala, apáñatelas como puedas, hija! Ni siquiera me dio tiempo a decirle al que no estaba mal, que se quedara conmigo a vigilar la gotera, por si acaso... Nunca se sabe cuándo puedes necesitar un bombero.

La noche fue larga. La pasé, sin dormir, recogiendo agua y viendo cómo caía la pintura el techo. Parecía que estaba en una película de Tarkovski. Milagrosamente, dejó de llover y la gotera paró, dejándome como recuerdo un bonito Tàpies en el techo. Al día siguiente salió el sol, y yo salí de la película de Tarkovski. Llamé a unos paletas de urgencia que vinieron, desembozaron el canal y me cobraron una pasta. Pero luego quedaba lo peor,... Ir a ver a los administradores de fincas. (Que son esa gente que tiene planta propia en el infierno, por encima de los abogados y por debajo de los funcionarios del Ministerio de Educación y Ciencia). Pues sí, ahora estoy esperando que me paguen la factura y me arreglen el techo. Mientras se lo piensan, me han mandado al Ed Wood de los paletas, que ha visto la gotera y ha dicho "Ah, bueno, yo me esperaba más desastre!". (Sí, Claro, si no se cae el techo entero, no es para tanto!) Después de mucho insistirle y hacerle entender que la gotera venía de arriba, logre que subiera al tejado. Que, claro, le pareció que estaba "perfecto, perfecto". ¿Las tejas rotas?, vaahh, una tontería! ¿Los excrementos corrosivos de las putas palomas?, una chorrada! ¿Que el tejado tiene un montón de años y nunca lo han arreglado?, las cosas antiguas duran mucho, porque están bien hechas, mujer!

Conclusiones:
1. Los tejados perfectos tienen goteras porque les da la gana y porque tienen mucho carácter. Cuidado con ofender a un tejado perfecto, que se puede enfadar e inundarte la casa.
2. Los bomberos no están todos buenos, ni son la solución a todos los problemas.
3. La naturaleza es sabia, cuando no llovía en Barcelona, por algo sería. Dejemos que la naturaleza siga su curso y aceptemos las sugerencias del post anterior para paliar la sequía.
4. Acabemos con las putas palomas, de una vez por todas, hombre!

jueves, 1 de mayo de 2008

A grandes problemas, grandes soluciones.

Resulta que todo lo que nos contaron sobre el cambio climático era cierto, (aunque le pese al primo de Rajoy). Sí, cada vez llueve menos, y España va camino de la desertificación. No quiero alertar a nadie, pero no estaría de más comenzar a mirar el precio los camellos en el mercado negro.

Aquí, en Barcelona, no llueve, bueno de vez en cuando caen cuatro escupitajillos, pero eso no cuenta. De hecho, los antiguos habitantes del pueblo que quedó bajo las aguas del pantano de Sau, están reconstruyendo sus casas. Y nadie quiere darnos agua, ¡viva la solidaridad!. El otro día escuché las declaraciones de un pagès que decía que los habitantes de Barcelona pueden pasar unos días sin ducharse, pero un árbol no, porque se muere. Claro, ¡este hombre es un visionario!, ¡ha encontrado la solución al problema! La sociedad moderna, es el problema, y todos esos hábitos estrafalarios que nos ha inculcado. Como lavar la ropa todas las semanas, ¿para qué?, si hasta que los calcetines no anden solos, se pueden usar, más que nada porque entonces se meten ellos mismos en la lavadora, sin que puedas hacer nada por impedirlo, que si no… O ducharse todos los días, ¡Qué barbaridad!, ¿dónde vamos a llegar? Por no hablar de eso de beber dos litros de agua diarios, ¿por qué?, ¿porque los de Font Vella digan que es sano? ¡Publicidad engañosa, eso es lo que es! Claro, con estas manías tan tontas, así nos va.
El agua es para las cosas importantes, como regar los campos de golf, llenar las piscinas olímpicas o hacer nieve artificial para las estaciones de esquí; no para chorradas!

Creo que tendríamos que replantearnos la vida, mirar hacia atrás, hacia épocas más prósperas y tomar de ejemplo a Isabel la Católica, que estuvo años sin lavarse y sin cambiarse la camisa, y ¿le pasó algo?, no, nada; reconquistó Granada, con dos cojones! También sería conveniente tomar otro ejemplo, más cercano, los hooligans ingleses. Sí, esos que vienen de vez en cuando a ver cómo sus equipos ganan al Barça. ¿Acaso necesitan beber agua? No, sobreviven a base de cerveza, y tan felices!

Pues nada, a grandes problemas, grandes soluciones! Propongo seguir la línea de Isabel, en cuanto a limpieza y la de los hoolingans, en cuanto a bebida; y dejar de preocuparnos por el agua, ¡¿quién la necesita?! Así podremos disfrutar mejor de este espléndido verano que se ha instalado aquí, para siempre.