miércoles, 31 de diciembre de 2008

Kusturica, Maradona y la Navidad

La Navidad, Ah, la Navidad! Esas bucólicas fiestas familiares en las que todo el mundo se llena la boca con palabras como Paz, Amor, Fraternidad,… Y en realidad están plagadas de reuniones familiares donde se afilan cuchillos y se lanzan al aire. Porque todos tenemos el típico familiar a quien nadie soporta, esa “tía Viru” inaguantable con la que te tienes que reunir, porque… es navidad! Y esas comidas interminables en las que comes más de lo que te cabe y todavía tienes que aguantar que te digan “Si no me comes ná”.
Ah, la Navidad! Esas bonitas fiestas creadas por los comerciantes. Ruina para muchos y negocio redondo para unos cuantos. Porque ¿quién ha inventado todas esas tradiciones absurdas consumistas? Pues el Corte Inglés y sus secuaces, ¿quién si no?

En fin, podría pasarme horas despotricando contra la navidad, pero ni siquiera me apetece, creo que estoy en hibernación. Tantos villancicos, lucecitas, papas noeles, turrones, mazapanes y demás me han sumido en un estado de semi-inconsciencia vital, que es la única manera de sobrevivir a estas fiestas.
Pero este año estoy tan tonta que el otro día fui al cine con unos amigos y nos equivocamos de película. Sí, sí, pensábamos que íbamos a ver la peli de Emir Kusturica sobre Maradona, que prometía ser muy surrealista; pero acabamos viendo un biopic cutre sobre la vida de Maradona, (de esos que ponen en Antena 3 después de comer). Menos mal que estábamos solos en el cine y nos pasamos todo el tiempo haciendo cábalas sobre la peli:
- Esto no puede ser de Kusturica
- Como lo sea, no vuelvo a ver una peli suya en mi vida.
- ¿Dónde están los músicos gitanos?
- Esa música tiene un aire balcánico, ¿no?
- Pero si es un tango
- Me parece que estos dos han tomado muchas drogas juntos
- Esto no es de Kustrica, si salía él
- ¿No es el masajista?
- Si no se parece en nada
- Pues yo creo que se da un aire
- ¿Nos cambiamos de sala?
Bueno, y así hasta que aparecieron los créditos y leímos: “Director: Marco Risi”. Salimos de la sala muertos de risa, la gente debió pensar que era una comedia divertidísima…

El tal marco Risi, debe ser uno de de esos de la secta de los maradonianos, porque ha hecho una peli en la que Maradona parece un bendito, mujeriego y yonki, pero un santo mal aconsejaó. La culpa de todo lo que hace la tiene la gente que lo rodea, que son mu malos, malísmos! Sobre todo los de Barcelona, ese antro de lujuria y perversión, tumba de todos los grandes futbolistas. Aquí, una pérfida rubia de bote introduce al inocente Dieguito en el mundo de la droga, y desde ahí todo va cuesta abajo y con patines, hasta que aparece un Maradona de 400 kilos tumbado en la hierba medio muerto. Apasionante la vida del pelusa, apasionante!
El momento cumbre del film es un flashforward en el que un Diego adolescente se está tirando a su novia, haciendo flexiones encima de ella, y a cada flexión, se ve al verdadero Maradona metiendo un gol en un partido. Una simbología muy sutil que requiere de grandes dosis de sensibilidad e ingenio. Bravo Marco Risi!
“Maradona, la mano de dios”, se llama la peliculita, no confundir con “Maradona, el pibe de oro”, que es la fricada de Kusturica (lo he visto en San Google. Tarde, ya lo se). Aunque no se si la veré, se me han quitado las ganas de ver nada relacionado con Maradona, Uff!

Una última reflexión navideña: después de mucho pensar he llegado a la conclusión de que Papa Noel y el Hombre del saco son la misma persona, pero Emir Kusturica y Marco Risi, no lo son.

¿Veis, qué tonterias digo? La Navidad me afecta a las neuronas.


lunes, 8 de diciembre de 2008

Sueños raros

Estoy muy preocupada conmigo misma, tengo muchos sueños surrealistas con políticos! (¿por qué? con lo poco que me gusta esa gente). Pues si, hace unos días tuve una pesadilla terrible, TERRIBLE: Yo estaba en una entrevista de trabajo en un auditorio enorme y la entrevista me la hacía Aznar y en inglés! (bueno, en algo parecido al inglés). Al fondo, estaba Esperanza Aguirre, ¿esa mujer que nació con una flor de dinamia en el culo, y que de vez en cuando enciende la mecha para salir pitando de las situaciones adversas sin esperar a nadie?; sí, la misma. Pues ella estaba subida a un púlpito traduciendo lo que decía Jose mari melenas, el terror de las nenas. Detrás de ella estaba su eficaz e inmerecido ángel de la guarda, no lo puedo describir porque era invisible, pero estaba, seguro, porque alguien le lanzó un misil y no le dio. (Ya se sabe, “bicho malo nunca muere”) Bueno, entonces yo me enfadaba y les decía, en mi fantástico inglés, que no era necesario una traductora, y que además ¿qué coño hacíamos hablando inglés? No recuerdo nada más del sueño, pero al día siguiente me levante con un dolor de cabeza que me duró todo el día. Normal no?, después de soñar con este par...

Otro sueño raro que tuve fue con Obama. La historia era de cine negro: una noche lluviosa en una ciudad oscura, una sombra con abrigo largo y sombrero perseguía a Obama por las calles desiertas con un arma en la mano. Yo veía la escena y trataba de impedir el asesinato, pero llegaba tarde y me encontraba a Obama muerto sobre un charco de agua sucia. El asesino huía, pero una luz iluminó su cara de pronto y ví que era un periodista del corazón español (¡?) No sé su nombre, pero sé que trabaja en un programa de cotillas, de esos que hacen autopsias a famosetes, porque lo he visto en los zappings. Es un tipo semirubio, con cara de hurón feo. Cuidado con este tipo, mucho cuidado! Si lo encontráis en un callejón oscuro, huid!

Meses antes también tuve otro sueño, más absurdo todavía, esta vez con Zapatero. Yo estaba en una cena con mucha gente, una especie de celebración, había amigos míos y gente de mi familia, y también estaban Zapatero y Theo Angelopoulos, (un director de cine griego, que tampoco es la alegría de la huerta, precisamente). ZP estaba borracho como una cuba y no hacía más que contar chistes malos, los demás nos mirábamos pensando: "era mejor cuando era Sosoman". De pronto aparece una banda de músicos y se ponen a tocar un Syrtáki. Zapatero y Angelopoulos se levantan y se ponen a bailar, dando tumbos, y tratando de animarnos a los demás para que los siguiéramos… No sé cómo acabó la noche, no recuerdo nada más, pero seguro que ZP tuvo una resaca como un piano al día siguiente, en la vida real, sin saber por qué.

Pero, sin duda, el premio de los sueños surrealistas es para cuando soñé que me hacían Papa de Roma. Fue unos días antes de que eligieran al Benedicto. En mi sueño, la gente elegía al Papa enviando sms a la televisión, y podían elegir a cualquiera, porque nadie se presentaba. Total, que yo estaba viendo la TV3 en casa y sale una noticia: “Habemus Papa”. Entonces dicen mi nombre y dicen que he ganado gracias a los votos de Cataluña. Suena el teléfono y me llama Josep Cuní , (el equivalente catalán de Mª Teresa Campos, pero para marujas rigurosas), y me pregunta que cómo me siento. Yo le digo que no quiero ser Papa, que me dejen en paz. Entonces interviene Pilar Rahola y me dice muy enfadada: “Ho has de fer per Catalunya, nena!” Y yo: “NOOO, NO QUIERO SER PAPA!” Entonces sonó el despertador, (Uff!) Dos días más tarde eligieron a Benedicto y yo me sentí terriblemente aliviada, de verdad, porque nunca se sabe...

¿Alguien tiene un sueño raro que compartir?
(Aunque no sea con políticos)

domingo, 16 de noviembre de 2008

¿Ir al la peluquería es un deporte de riesgo?

Ayer cometí el terrible error de ir a la peluquería… Este es un error muy recurrente en mi vida, ¿por qué insisto? Pues si, siempre sucede de la misma manera: una mañana me levanto con los pelos locos, imposibles de peinar, y me digo: “estoy harta, voy a cortármelo”. Y salgo a la calle en busca de una peluquería, una nueva, porque normalmente nunca me gusta la anterior a la que ido. Entonces comienza la difícil búsqueda de una peluquería de apariencia “normal”. Esto quiere decir que no sea ni de “marujonas”, ni de “modernetes”.

Las de “marujonas” son fácilmente reconocibles, porque tienen una fachada y una decoración pasadas de moda, y dentro siempre hay alguna señora entrada en años, de poco pelo, haciéndose una permanente y tiñéndose de un color gris-violeta extraño. También se caracterizan por emitir un fuerte olor a laca Nelly y tener nombres como Mary, Pepi, Puri, Juani o Luci. La peluquerías “modernetas”, son todo lo contrario, tienen fachadas futuristas y una decoración interior minimalista y los peluqueros suelen ser gays cachas o tías supermonas, todos ellos cuidadosamente despeinados, claro. Curiosamente los nombres de éstas, también tienen apellidos tipo: Rafael Martín, Estilistas. Entre ambas, también hay una diferencia de precio considerable. En lo único que se parecen es en que siempre te dicen lo bien que te queda el peinado que te acaban de hacer, aunque, para ello, utilizan un lenguaje diferente: “Uhh, qué bien te queda, estas guapísma, nena!” Vs. “Ohh, este cambio de look te favorece mucho, es ideal!”. Y ¿por qué será que yo nunca me creo a ninguno de los dos?, ¿será porque tengo un espejo delante?

Sin embargo, a veces, estas características no son tan evidentes. Entonces entras en una peluquería que crees “neutral” y luego resulta que no lo es, pero cuándo te das cuenta ya es demasiado tarde… Eso me paso ayer, recorrí varias calles de mi barrio y de pronto la vi: era ¡una peluquería normal!, entonces entré sin pensármelo dos veces. Pero las apariencias engañan. Cuando me lavaron el pelo haciéndome una masaje de 20 minutos, empecé a sospechar. Luego llego la peluquera y me preguntó que qué quería. Yo, que no sé hablar con los peluqueros porque hablamos un idioma diferente, le dije: “Quiero cortarme un poco el pelo, sobre todo quiero un peinado fácil de peinar, porque no sé utilizar el cepillo redondo y el secador al mismo tiempo; así que algo que se peine solo, por favor.” Entonces ella me dijo: “Vale, te haré un corte a capas semilargas, más escalado por detrás y con el flequillo desfilado irregularmente.” (¿¿Ehhh??) … Y yo conteste: “Vale”. (Ay, insensata!, ¿es que no vas a aprender nunca?). Cuando terminó la faena, yo no me reconocía en el espejo!, me dijo lo bien que me quedaba, cosa que corroboró una señora que había a mi lado haciéndose unas mechas. Luego me cobró el corte, mas una mascarilla que me habían puesto en el lavado, sin preguntar, la cera del acabado final y no se qué mas.

En fin, que salí de allí con un peinado ultra moderno barcelonés. No sabía si ir a comprarme unas gafas de pasta, e irme al CCCB a ver una peli de esas raras y profundas de 5 horas. O buscar en el baúl de los recuerdos de mi madre un modelito setentoso, e intentar pedir trabajo al Canal 33, como copresentadora del Silenci. Otra opción era fundar un grupo de Pop alternativo catalán, pero la música no es lo mío. Así que decidí irme a casa, meter la cabeza bajo la ducha y tratar de arreglarme el pelo con las tijeras de la cocina, que son las únicas que tengo que cortan bien. Resultado: Esta mañana me he levantado con unos pelos que parecía que me había peleado con una jauría de gatos. Mañana iré a cortarme el pelo corto. (Si, ya se, estoy loca, pero tendríais que ver mis pelos...) Yo solo quiero un peinado que sea fácil de peinar, sin escalados ni desfilados peligrosos, tampoco es tan difícil... ¿Alguien conoce una peluquería normal?

jueves, 30 de octubre de 2008

Control Z

¿A nadie le ha pasado que cuando metes la pata en algo, te dices mentalmente: “Control Z, Control Z!”, esperando que la cosa se deshaga? A mi sí, y es preocupante, la verdad. Eso significa que paso demasiadas horas delante del ordenador. Pero ¿no sería fantástico que las cosas se pudieran corregir así? Por ejemplo cuando hablas mal de alguien y al rato descubres que va andando detrás de ti. O cuando te cabreas con el jefe y le explicas lo capullo que es. O todavía peor, cuando intentas ligar con alguien utilizando la típica frase: “¿estudias o trabajas?”. Todas estas situaciones comprometidas y patéticas quedarían olvidadas, flotando en un limbo de ceros y unos, solo con pensar: “Control Z”. ¡Qué maravilla! ¡viva la informática!

Pero no nos quedemos ahí, hay otros comandos del ordenador que también podemos aplicar a la vida cotidiana. Para ilustrarlo, voy a poner un ejemplo verídico: Hace años asistí a una conferencia en la Filmoteca de Madrid, en la que uno de los ponentes se quedaba colgado, (literalmente), el hombre sólo lograba decir dos palabras entre múltiples e interminables: “Eeeeehhhs”. Llegó un momento en el que estuve a punto de levantarme y decir: “¡Control Alt Suprimir!”. No lo hice, porque los seguratas podían pensar que ese “suprimir” era algo relacionado con el terrorismo y sacarme de la sala en volandas mientras yo gritara “¡Finalizar tarea!”. Por cierto que el moderador de la conferencia disculpo al ponente del “Eeehh”, diciendo que acababa de llegar de Barcelona en el puente aéreo; Y yo pensé: ¿Pero qué les hacen en el puente aéreo que los dejan tontos? (Si alguien lo sabe y sus neuronas has sobrevivido para contarlo, que me lo explique, por favor).

Otra utilidad de la informática sería aplicable a cuando los padres tienen hijos que no les gustan: Los padres de George W. Bush, (por poner un ejemplo), nace su hijo, le ven la cara y piensan: “Este niño nos va a traer problemas”. Luego, cuando ven que sus primeras palabra son: “Boomm, boomm” y “War, war”, la cosa queda confirmada. O los padres del Jose Mari Aznar, (por poner otro ejemplo más cercano), que, dejando de lado es susto inicial de ver un bebé con esa cara y ese bigote; después le tienen que escuchan decir cosas como: “Estamos trabajando en ello” o “Ji is mai frien”. En casos así, ¿qué pueden hacer los pobres padres? Pues recurrir a la opción de “Ayuda” y preguntar: “¿Qué hago con mi hijo?” Respuesta: “Trasladar a la papelera”. Luego en la papelera les preguntarán: “¿Seguro que desea eliminar este ítem definitivamente?” Entonces se pulsa la opción “Si” y se acabó el problema.

Volviendo al uso del “Control Z”, seria fantástico, sin duda, pero también tendría sus peligros. Porque imaginad que tu deshaces algo y otro deshace lo que tu acabas de deshacer. Uf, qué lío!, no? Claro, todo el mundo querría deshacer algo, entonces si millones y millones de mentes piensan a la vez “Control Z”, podría crearse un bucle infinito que generase un agujero negro y que acabase por engullir el universo, (igual que el famoso acelerador de partículas). O lo que es peor, la versión católica: Volveríamos a los inicios de los inicios. Entonces Eva se arrepentiría de haber comido la manzana, haría un “Control Z”, y ala!, la civilización a la mierda! Todavía estarían Adan y ella tan tranquilos en el Jardín del Eden, sin descendencia, porque si están en el paraíso ¿para qué quieren hijos?, si sólo dan problemas.

Así que pensándolo bien, igual no ha sido buena idea. También es bueno equivocarse de vez en cuando, no? Si hay algún científico leyendo esto, que no invente ningún acelerador de controls Z, por favor. Eso si, la opción de tirar a la papelera y eliminar definitivamente habría que planteársela, en ciertos casos especiales. ENTER


miércoles, 22 de octubre de 2008

¡No más Clavelitos!

Hay una leyenda urbana en Cataluña, que dice que da mala suerte ir en el coche escuchando a Perales, vamos que pueden pasar cosas como que se te pinche una rueda o que te salgas de la carretera. Sin que sirva de precedente, me gustaría romper una lanza a favor de mi paisano, no porque me guste su música, (Dios me libre!); sino porque tengo años de experiencia viajando en coche, con mi familia, escuchando a Perales y nunca nos pasó nada. (Bueno, sólo algún que otro dolor de cabeza o un sopor repentino irrefrenable). Sin embargo, he de decir, que Perales no era lo peor que nos ponían mis padres, a mi hermano y a mi, cuando hacíamos viajes largos, (que ya es decir). No, lo peor era LA TUNA!

*(Aviso a tunos navegantes: aquí deberíais dejar de leer)

Ya he expresado en este blog mi odio visceral hacia cosas como los musicales y las putas palomas; bueno pues añado una fobia más: mi total aversión a la tuna, sus clavelitos y las cintas de su capa. Qué horror! ¿Cómo es posible que en este siglo de avances tecnológicos y demás, siga existiendo algo tan cutre?
Voy a tratar de explicar lo que es la tuna, por si hay alguien que no lo sabe: La tuna son unos tipos universitarios, (eternos estudiantes ya cuarentones, en su mayoría), que se ponen unas medias negras, unos pantalones bombachos de la época del Tenorio, unas camisas con puntillas y una capa con cintas y escudos multicolores; y salen a la calle, de esta guisa, armados con bandurrias, guitarritas y panderetas, a cantar canciones pasadas de moda (que ya eran antiguas cuando se compusieron), a pobres damas indefensas. Y lo peor de todo es que ellos piensan que así van a ligar! Si, pues como no sea con alguna mujer del siglo XV a. de C. que haya viajado en el tiempo…

Grupo de tunos cuarentones y felices, (respetemos su anonimato):

Pero lejos de desaparecer, las tunas resisten, ancladas en su pasado, y salen las noches de luna llena a rondar jovencitas de este siglo. En lugares como Cuenca, suelen dar el coñazo en el mes de mayo, porque allí es típico cantar Los mayos a las muchachas casaderas, Que digo yo, ¿qué hemos hecho las mujeres para merecer esto? Luego hay ciudades como Santiago de Compostela, donde el fenómeno tunil alcanza sus más altas cimas. Allí, cuando cae la noche los tunos salen al acecho de sus presas, doblas una esquina y te encuentras una tuna cantando el Clavelitos, corres en dirección contraria y te topas con otra tuna cantando Las cintas de mi capa; y así en cada calle. Es una plaga! Si en Barcelona tenemos las palomas, en Santiago tienen las tunas, y no se que será peor.

También es común que estos seres de los de bandurria en asillero, bombacho antiguo, canillas flacas y capa corredora; se reúnan en alguna ciudad y la invadan deleitándose a sí mismos con su moderno repertorio. Llegados a este punto tengo que contar la cosa más surrealista que me ha pasado nunca, (y eso que a mi me suelen pasar cosas muy raras). Sucedió hace unos años en Barcelona, lugar: el Bar del Pi, de la plaza del Pi. Por aquella plaza rondaban unas cuantas tunas que estaban de encuentros en la tercera fase. Entonces, para huir, entré al bar con unos amigos (que lo pueden corroborar) y de pronto aparecen cuatro chicas! finlandesas! vestidas de tunos!; sacan sus guitarras y se ponen a cantar el Clavelitos y demás. Mis amigos, que son muy felices y no son españoles, estaban muy divertidos con el espectáculo. Pero a mi, a pesar de los surrealista de la situación, empezaba a salirme sarpullido. Luego hablamos con las tunas y descubrimos que eran finlandesas, que no sabían español, y que se habían aprendido las canciones fonéticamente! La pregunta es ¿por qué? No tengo una respuesta, pero este acontecimiento me preocupó mucho. Si la tuna ha llegado a Finlandia, ¿qué será lo próximo, Sri Lanka? Es un fenómeno preocupante, ¿estarán planeando invadir el mundo? Ahora que todos los gobiernos andan ocupados con la crisis, hay que tener cuidado, si los tunos se hacen con el poder la cosa puede ser muy chunga. Nos obligarán a todos a vestir como en la época medieval, a decir cosas como: “Vuestra mercé” o “Pardiez.” Y lo peor de todo pondrán de himno mundial el Clavelitos. ¡Nooooooooo!

(Uf!, sólo era una pesadilla, menos mal!)

miércoles, 15 de octubre de 2008

Quien canta, su mal espanta?

Últimamente estoy viendo con gran espanto que las producciones musicales en cine y teatro se multiplican como las cucarachas. ¿Estaremos ante una nueva plaga? No hace falta más que mirar la cartelera para darse cuenta de que esto no es normal, todo el mundo hace musicales. Lo último que he visto es que han hecho un musical sobre Mortadelo y Filemón!, ¿qué cantarán, canciones del Fary? Pero el mayor éxito de la temporada es para Mammna Mia, (tanto en cine como en teatro, que hay que ser pesaos), que es un musical basado en canciones de los Abba! (Aquel grupo sueco de estilismo inclasificable, formado por dos matrimonios, hasta que los dos hombres encontraron juntos su lado femenino; bueno, eso dicen). Dios mío! Si ya eran horteras en su época, ahora…

Quiero proclamar públicamente mi odio visceral a los musicales, no los soporto! Pero mi odio no es injustificado, sino que viene de un trauma infantil. Padezco el síndrome llamado "juliandrewsfobia", muy común entre la gente que quedó traumatizada, en su infancia, con la visión de Sonrrisas y lágrimas, posiblemente la película más cursi de la historia. Pero además hay algo en los musicales que hace rechinar los dientes, ¿por qué personas, aparentemente normales, se ponen a cantar de pronto, sin más? Eso no sucede en la vida real, afortunadamente. No es que diga que el cine o el teatro tienen que ser como la vida misma, pero si son en cierto modo un reflejo de ella. Y la gente no va cantando por ahí, (bueno hay quien canta en la ducha, cosa altamente peligrosa porque te puedes ahogar).
He llegado a la conclusión de que este preocupante fenómeno musical tiene que ver con la crisis, la clave está en el refrán: “quien canta, su mal espanta”. Pero no deberíamos dejarnos engañar por cánticos y lentejuelas, la crisis seguirá ahí, aunque cantemos. Además, en contra de la opinión popular he de decir que los refranes no siempre tiene razón, por ejemplo: “a quien madruga, Dios le ayuda” Qué tremenda estupidez! con lo malo que es eso!

Todo esto nos lleva a otro problema, que es que hoy todo el mundo quiere ser cantante, y se presentan a los castings de operaciones triunfo y demás, aunque metan unos gallos impresionantes. La gente ha perdido la vergüenza y el sentido autocrítico, (bueno ellos y su familia que no se lo dice). ¿Dónde vamos a ir a parar? A ver si al final la vida se va convertir en un musical y cuando vayamos al supermercado las cajeras van a hacer una coreografía de Bollywood antes de cobrarte; tu pareja te va a decir que deja cantando eso de "que lástima pero adiós, me despido de ti y me voy"; o la gente se va a poner a saltar de farola en farola cuando llueva.
¡Tenemos que parar esto antes de que sea demasiado tarde!

¡Por un mundo sin cánticos innecesarios!

martes, 30 de septiembre de 2008

El flequillo de Bono y otros flequillos

Parece que el ilustre presidente del Congreso de los diputados se ha implantado un frondoso flequillo donde antes tenía cuatro pelos mal contaos. Esta es una noticia vieja, ya lo se, pero hoy he visto una foto suya donde posaba, tan feliz, con su nuevo look y con el lápiz óptico de los presupuestos generales del estado; y me ha recordado a tiempos pasados. (Igual que la magdalena de Proust).

¡Qué güeno ejtoy, la hojtia!
Sí, el nuevo flequillo de Bono me recuerda a un farmacéutico de Cuenca, al que llamaban “el del pelo incaó”, aunque parece que el término técnico es “microinjerto capilar”. Sí, y esto me traslada en el tiempo hasta unas tardes en Cuenca, en las que una amiga y yo, para paliar el aburrimiento, hacíamos el tour de los “calvos-no-asumidos”. Esto consistía en ir a la farmacia a comprar una juanolas y ver al del pelo incaó, que llevaba el pelo como si fuera una muñeca de famosa: con grandes extensiones de cabeza entre pelo y pelo. Después íbamos a la óptica Notario, a ver al dueño que era calvo y para disimularlo se pintaba la cabeza de negro, dejando un pico sobre la frente, como si fuera el conde drácula engominaó, y por encima de la pintura se le veía la pelusilla que le quedaba, (vamos, que estaba arrebatador). Aquí no comprábamos nada, sólo preguntábamos tonterías. El reto consistía en no reírse, delante de ellos claro, porque cuando salíamos nos desojonábamos. ¿Que porqué hacíamos esta gilipollez? Pues básicamente porque somos malas personas y además estábamos aburridas. Dejamos de hacerlo cuando empezaron a mirarnos mal, porque no siempre lográbamos el objetivo de no reírnos. Pero bueno, esos son tiempos pasados, ahora somos personas adultas y ya no haríamos esas cosas nunca, (¿verdad Gema?).

El caso es que siempre me ha fascinado el mundo de los “calvos-no-asumidos”, que son esa gente que antes de reconocer que son calvos son capaces de hacer los malabarismos más increíbles. Voy a intentar hacer una clasificación, según los estilos, (dejando aparte los microinjertos y el estilo pictórico inclasificable del Notario):

1.- Estilo Cortinilla: Estos calvos se caracterizan por tener una frente excesivamente amplia, que tratan de disimular dejando crecer mucho el pelo de encima de una oreja, para luego hacerse una raya baja y lanzar todo el pelo sobre la frente amplia hasta tocar la otra oreja. Una variante de este estilo es el de "Cortinilla con flequillo". El principal peligro de esta técnica son las ráfagas de viento no previstas.
2.- Estilo Ensaimada: Este estilo requiere una técnica muy complicada, para aplicarlo con éxito hay que haber estudiando Ingeniería de puertos y canales, como poco. Sus usuarios utilizan sus amplios conocimientos para lograr enroscar la larga melena que les crece desde la nuca por el resto de la cabeza. Tiene dos peligros: el viento y los monstruos come-ensaimadas, que se lanzan voraces sobre los pobres calvos ingenieros.
3.- Estilo Peluquín: Esto es un clásico, el problema es la poca variedad, pues sólo los hay de dos colores: El negro azabache profundo y el color rata de alcantarilla pelirroja. Ambos quedan poco naturales, aunque, curiosamente, sus dueños no son conscientes. Los peligros son: el viento, los movimientos bruscos de cabeza y los cabrones insensibles que se dedican a destapar evidencias.
4.- Estilo Prótesis Gorril: Esta es una variante del peluquín, en la que los individuos calvos, se ponen una gorra que no se quitan jamás, (a veces está implantada); dejando ver por sus lados una lustrosa melena. Esta es una técnica muy hábil, aunque cuando pasan los años y la gorra sigue en el mismo sitio, la gente empieza a sospechar. Si la gorra no está implantada los peligros son los mismos que los del peluquín.
5.- Estilo Modernete: Este estilo es el más actual, consiste en cortarse el pelo bastante corto y peinarse hacia delante, cubriendo así la frente amplia. Pero cuando la frente se amplía demasiado, ya no funciona. Su principal peligro es esa gente a la que le gusta despeinar a los demás para saludarlos.

Lo más sorprendente de todo, es que todos ellos están convencidos de que NO SE NOTA, Pues claro que se nota, y mucho! ¿Es que no tienen familia que lo diga?

Calvos del mundo, asumid vuestra calvicie con dignidad y rapaos el pelo, por favor!

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Todo esto me ha recordado a un capítulo de la serie Seinfield, donde George, el amigo calvo, se pone un peluquín y le consiguen una cita con una mujer fantástica, que resulta ser calva. Entonces él pasa de ella, porque ¿dónde va él con una mujer calva?
Adjunto link de un fragmento del episodio:
http://es.youtube.com/watch?v=3MBk9kbZ3O0

domingo, 21 de septiembre de 2008

¡Qué grande era el cine!

Quiero reivindicar el programa ¡Qué grande es el cine! como mejor programa de humor de todos los tiempos. Sí, sí, el del Garci y sus colegas. Sí, aquel donde el humo no era ficticio, sino provocado por el tabaco de los contertulios. ¡Ah, qué gran programa de humor! ¡Qué juerga! Recuerdo cómo nos reíamos mi hermano y yo cuando nos quedábamos viéndolo hasta tarde, porque acababa muy tarde, de hecho probablemente no acabó nunca en todos los años de emisión, aunque los cámaras cortaban de vez en cuando porque tenían que descansar y desintoxicarse de tanto humo. Pero fijo que el Garci y los otros no salieron del plató hasta que el programa dejó de emitirse.

Para los que no sepan de qué hablo, contaré en qué consistía: Era un programa de cine, donde ponían pelis y después las comentaban laaargamente. Las pelis estaban dobladas, porque el Garci decía que así las había visto en su juventud, (que ya le vale). Pero bueno, las pelis eran clásicos, en su mayoría, aunque en los mil años que duró el programa les dio tiempo a ver de todo. Sin embargo, lo mejor era esa tertulia infinita protagonizada por unos tertulianos de lo más genuino. Por un lado estaba el Garci, que era el director y que se suponía que tenía que moderar el debate, pero que se limitaba a charlar con sus colegas, como si estuvieran en el bar. Los contertulios iban cambiando pero siempre dentro de un grupo muy reducido: Miguel Marías, con su pipa, (que era el más coherente). Juan Miguel Lamet, que era especialista en pronunciar mal todos los nombres extranjeros, especialmente el de Hitchcock, al que llamaba “Hicok”. También estaba Oti Rodriguez Marchante, alias “mu-tonto”, (sobran los comentarios). Luego teníamos a Juan Cobos, este era fascinante, porque pusieran la peli que pusieran él hablaba de Orson Welles, con dos cojones! Parece ser que lo conoció y dice que fueron amigos, y claro eso lo trastornó hasta el punto que cuando te lo encontrabas en la Filmoteca siempre dejaba un asiento libre a su lado, para Orson, su amigo invisible. Estos eran los clásicos, pero con los años fueron haciendo nuevas incorporaciones como Juan Manuel de Prada, que no tenía ni idea de cine, pero estaba ahí, porque opinar es gratis. También trataron de ser políticamente correctos e invitaron a varias mujeres, aunque pasaban ampliamente de ellas. El ambiente del plató era como una noche de niebla espesa en Londres, como todos fumaban compulsivamente, había momentos en que sólo los distinguías por la voz. Los comentarios eran de lo más variado: comentarios técnicos incomprensibles, citas cinéfilas pedantes, asociaciones de ideas inverosímiles y anécdotas personales variadas, (sobre todo de Orson, claro). Me acuerdo de un día que se pasaron todo el tiempo hablando de los símbolos fálicos que aparecían en la película, (no recuerdo cual), que si el protagonista lleva bastón, que si mira esa sombra alargada,… (tenía que haberlo grabado). ¡Ah, qué tiempos aquellos!

Noche de niebla y sombras alargadas en el plató:

Propongo que recojamos firmas para que lo vuelvan a poner. Claro que tendría que adaptarse a los nuevos tiempos. Por ejemplo, ahora está prohibido fumar en el trabajo, entonces, para evitar que al Garci le de un patatús, habría que llenarlo de parches de nicotina; también podrían fumar estas pipas de mentol que venden en las farmacias o comer cigarrillos de chocolate. Y para conservar el ambiente londinense podrían poner inciensos por toda la mesa, (seguro que alguno se los acabaría fumando). También estaría muy bien que al lado de Juan Cobos hubiese un holograma de Orson Welles, que asintiese cada vez que él le preguntara: “¿Te acuerdas Orson?”. También habría que actualizar los rótulos con sus nombres y añadirles un comentario jocoso:
“José Luís Garci: ¿Ah, es que hay alguien más a quien seleccionar para ir a los Oscar?”
“Miguel Marías: Esto no es una pipa y yo no estoy fumando”
“Juan Miguel Lamet: Hablo inglés mejor que Hicok y Jon Baine
“Oti Rodriguez Marchante: No soy tonto, son injurias de liliputienses”
“Juan Manuel de Prada: Tengo 36 años, lo juro y soy un gran escritor”
“Juan Cobos: Te quiero Orson, eres mi amigo mejor”

También habría que cambiar el título, yo propongo:
“¡Qué grandes somos nosotros! y el cine también, claro, ¿por qué no?”

Se admiten sugerencias. ¿Qué, alguien se une a la iniciativa?

¡¡¡Qué vuelvan el Garci y sus secuaces, please!!!!


sábado, 23 de agosto de 2008

¿Existe Agosto?

No se quien decidió poner el mes de agosto en los calendarios, pero desde luego, perdió el tiempo. Agosto es el mes más tonto del año, tan tonto que, para muchos, ni siquiera existe, al menos en este país tan absurdo que tenemos. Porque ¿qué hace la gente en agosto? La mayoría salen de vacaciones a alguna playa horrible de Levante, y los que no salen, se quedan en ciudades vacías donde todo está cerrado, porque es agosto! En mi barrio está cerrada hasta la panadería del Kevin, ¿es que nadie come pan en agosto? Y las tiendas que no cierran están bajo mínimos, como si fuese la guerra. Hay otras que están bajo mínimos de personal, como el Schlecker, donde sólo hay una persona y nunca está en la caja. Entonces, después de esperar media hora a que te cobren, decides irte. Antes te planteas hacer un “simpa”, pero luego piensas que irte sin pagar cuatro rollos de papel higiénico y un Mimosín, es demasiado penoso, incluso para planteárselo.

Sí, la gente trabaja relajada en agosto. Recuerdo cuando trabajaba, hace unos años, en Cibernos, (juro que se llama así), una empresa “chapada a la antigua” de Madrid, donde los ejecutivos vestían siempre traje y corbata. Siempre, menos en agosto, que venían a trabajar con un polo rosa y unos pantalones de “sport”, (concepto que no acabo de entender). ¿Por qué? El trabajo era el mismo, recibían a los mismos clientes y el aire acondicionado estaba a tope. La única explicación es que agosto no existe para ellos, porque cuando llegaba el 1 de septiembre volvían a su traje.

Y qué decir de la "oferta cultural" de las ciudades, en el cine sólo hay películas para niños y gilipolleces de adolescentes (y no adolescentes) americanos. El resto de las actividades “culturales” están dirigidas a esos guiris que piensan que toda España es “lolailo”. También, en Agosto es cuando se concentra el mayor número fiestas cutres de barrios y pueblos de todo el año, con sus típicas orquestas pachangueras, etc, etc… (uff!) En fín, eso es agosto, todo un cúmulo de cosas absurdas que suceden en ciudades fantasmales, a 40 grados a la sombra.

Pero el agosto de la ciudad es muy distinto al de la playa, pues allí es donde se concentra casi toda la población. El mismo día 1 la gente se lanza a la carretera como loca, enfrentándose a horas de retenciones kilométricas, para llegar los primeros a una playa apestada de gente y encontrar un lugar en primera línea para clavar su bonita sombrilla de flores. Allí se someterán, día tras día, a unos largos baños de sol, arena y sal. Disfrutarán, día tras día, de una relajante comida en un chiringuito, rodeados de madrileños pesados, niños gritones y guiris chamuscaos; donde saborearán unos fantásticos pescaitos fritos con demasiado aceite y unas cuantas paellas requemadas. (Las vacaciones ideales, vamos).

Otra cosa muy curiosa es la “actitud playera” de esta gente, que consiste, básicamente, en pasar de todo y repetir la frase: “¡Qué mas da, si aquí no nos conoce nadie!” Así, por un lado tenemos a las típicas marujonas, a las que llamaremos para abreviar Puris, que son aquellas que en sus ciudades de origen nunca saldrían a la calle sin cuatro capas de maquillaje, que van cada semana a cardarse el pelo a la peluquería y que jamás llevarían un bolso que no combine con los zapatos. Bien, pues en la playa, van de cualquier manera, con unas batas de estampados horrorosos, unas chancletas chillonas, un pelo tieso cimentado con una mezcla de sal, arena y algas; y lo peor de todo, sin una gota de maquillaje, Ahhh, Horror! Claro, luego se encuentran con otras Puris de su ciudad, y ni se conocen. Y qué decir de sus maridos, los manolos, (es un genérico, no me refiero al grupo lolailo, ese tan bueno). Los manolos disfrutan como niños en las playas, o mejor dicho en los chiringuitos de las playas, donde beben y comen como si todo el año hubiesen estado a dieta esperando ese momento. Los manolos se caracterizan por exhibir unas redondas panzas embutidas en unas ropas estrechas, que tenían olvidadas al fondo del armario, como el chándal del instituto, (que ya les quedaba mal en el instituto), unas bermudas de colores imposibles o esas camisetas de propaganda de la carnicería de su barrio, talla M. Esos, son los mismos tipos, que cuando vuelven a sus ciudades se transforman en los ejecutivos trajeaos de Cibernos, o empresas similares, que van con su maletín y su móvil último modelo, (con el politono de moda), a comer un BigMac al MacDonald que está al lado del curro.

Pero las Puris y los Manolos no van solos a las playas, sino que se llevan puestos a los hijos, que a veces tiene nombres ridículos, los pobres. Es habitual escuchar a una Puri gritarle al niño: “¡Kevin Costner de Jesús, no te metas al agua que se te corta la digestión del bocata de mortadela!” Y entonces el niño se pone a jugar con la arena y a dar el coñazo a todos los que estén a su alededor; especialmente a los guiris, que como se están haciendo a la plancha, vuelta y vuelta, ya ni sienten, ni padecen. Mención aparte merecen los adolescentes, que se dedican a ponerse morenos sin protección, salir de noche a bailar la canción del verano y, si es posible, tirarse a la primera persona que establezca contacto visual, también sin protección. (Bueno, aunque estos son así todo el año). Y ¿Por qué alguien, aparentemente normal (?), podría querer pasar sus vacaciones rodeado de Puris, Manolos, Kevin Costners de Jesús, guiris chamuscaos, adolescentes salidos, medusas y olor a fritanga? La razón es muy sencilla, porque piensan que nadie les conoce, que la brisa del mar borrará los recuerdos de los posibles testigos y que, en definitiva, agosto no existe.

Los que hemos tenido la mala suerte de nacer en agosto, sabemos que es no es así, entre otras cosas porque si no, nosotros tampoco existiríamos. Agosto es un mal mes para nacer. No me gusta agosto!, hace calor y la gente se comporta de forma absurda, pero estoy segura de que existe más allá de los calendarios. Así que cuidadín con lo que hacemos Puris, Manolos y programadores culturales! Porque… ¡AGOSTO TAMBIÉN EXISTE!, (coño!)


miércoles, 6 de agosto de 2008

Casa para el verano

Cambio casa en Barcelona con bonitas vistas al mar, simpáticos animales de compañía voladores en el tejado y agradable clima tropical; por casa en Islandia con vistas a algún glaciar, pingüinos en el jardín y clima nórdico.

Es urgente, comienzo a derretirme.

lunes, 14 de julio de 2008

El Papa negro

Hay una profecía de Nostradamus que dice que fin del mundo llegará cuando se nombre a un Papa negro...


Ahora lo entiendo, Dark Vader será el próximo Papa negro!
Que Dios nos coja confesados, y que la fuerza nos acompañe!

viernes, 4 de julio de 2008

Crónica de un concierto mal anunciado

Bob Dylan in person, ese era el reclamo publicitario de los cuatro carteles que anunciaban el concierto de Bob Dylan en Cuenca. Sí, sí, en Cuenca: ¡Pero ostias! ¿cómo puede ser? Ea,… Pues resulta que Cuenca es una de las ciudades candidatas para ser elegida Capital Europea de la Cultura en 2016, y el Excelentísimo Ayuntamiento se ha gastado una pasta, (que no tiene), para traer al viejo Bob y demostrar que tenemos eventos de nivel…
Los incondicionales de Dylan se lo agradecemos, pero claro, en Cuenca no hay 8000 incondicionales, y si programan el concierto un martes, día 1 de Julio, pues la gente de fuera de Cuenca que trabaje, no puede ir y los que tengan vacaciones, ya están en la playa.
Conclusión: la mitad del campo de fútbol de la Fuensanta, vacío, (cosa que también agradecemos los que odiamos las multitudes), y el Excelentísimo arruinao. Ea, qué le vamos a hacer!

Pero cosas económicas aparte, lo más interesante, como siempre en Cuenca, fue el punto surrealista del evento. Yo estuve allí, de hecho fui, porque eso tenía que verlo!!
Antes de entrar, me encontré con domingueros cargados con sillas de playa, bocatas, bebidas y todo lo necesario para ir de picnic, (estoy segura que también llevaban el mantel de cuadros). Pero, no les dejaron entrar todas esas cosas, así que volvían al coche a dejarlas. Qué lásima! Una vez dentro entendí lo de las bebidas, ya que había una gran barra donde te servían consumiciones a 3 euros la más barata, que podía ser una Pepsi de botella de 2 litros que te servían en un vaso de plástico o una caña, también en vaso de plástico. Vamos, que el Excelentísimo intentó sacar con las consumiciones lo que no sacó con las entradas. Y probablemente lo logró, porque mucha gente que no se despegó de la barra.

Antes de salir Dylan apareció un telonero, un tal Hermosilla, un pobre chaval que salió allí con su guitarrilla y al que no hizo caso nadie. Supongo que le compensará ponerlo en su currículum, pero debió pasar un mal trago, el pobre, (yo tampoco le hice caso, la verdad, pero pobre).
Después apareció Bob Dylan, y sin saludar ni nada, se puso a cantar. Cosa que era de esperar, pero a los que no lo conocían, les pareció muy mal, supongo que esperaban que dijera: “Hola Cuenca, qué ciudad más bonita tenéis”; pero si seguro que no sabía ni dónde estaba… Tampoco lo saben los músicos que suelen decir esas cosas antes de un concierto, lo dicen porque sus asesores se lo aconsejan para quedar bien con la gente. Al Bob eso, se la sopla, pues menudo es él!

En cuanto a la fauna que estaba allí reunida, no sé cómo describirla, el arco de edad abarcaba un amplio espectro: desde los hippies carrozas venidos a menos, (de la edad del Bob), a unos niños pequeños que venían con sus padres y lo miraban todo asustaos. También había unos cuantos cuarentones barrigones, que son los que se apalancaron en la barra, y sus señoras, que habían sacado sus mejores galas para la ocasión, (pensarían que iban a la ópera). Pero lo mejor fueron las marujonas vestidas de veinteañeras para parecer más jóvenes, yo estaba esperando que alguna le lanzase un sujetador a Bob. Bueno, también había gente normal, pero menos.
De todos ellos, (unos 5000 según los organizadores, unos 40 según la guardia urbana), eran pocos los que conocían las canciones de Dylan, es más, yo diría que eran pocos a los que les gustaba. Muchos se dedicaron a hacer corrillos, dando la espalda al escenario, para hablar como si estuvieran en el bar; otros estaban en el bar, directamente, ni se separaron de la barra, ni miraron el concierto. Había gente que bailaba, muy mal, sobre todo las marujonas vestidas de veinteañeras que como vieron que Bob ya estaba viejo, trataban de pillar cacho entre los asistentes con movimientos sutiles del body. Y otra gente que estaba quieta como palos, (entre los que me incluyo), porque al ver cómo bailaban los demás, pensabas, “Dios mío, mejor me quedo quieta, como mucho muevo un pie”. Y paseándose entre todos un freaky clásico conquense, el Miguelito, que es un vendedor cupones, un poco salido, que persigue a todo lo que se mueve; otra buena razón para quedarse quieto.

Llegado un momento del concierto, Bob y su banda se levantan y se van, sin avisar, ala! Claro, se suponía que había que pedir un bis, pero la gente en vez de aplaudir se puso a silbar.. (?!) Menos mal que todo estaba más que programado y volvieron a salir a tocar cuatro canciones más. Entre ellas un Blowing in the wind irreconocible, supongo que para alejarse de la versión de misa que hicieron hace años. (Normal, debe ser frustrante hacer una canción protesta y que te la versionen los de acción católica).
Cuando terminaron se marcharon sin decir adiós, ni qué bonita es Cuenca, ni ná, (cosa que indignó a los mismos de antes).
Pero lo mejor estaba por llegar, mientras salíamos venía un profundo olor a barbacoa. ¡Pero chorra! ¿de dónde viene ese olor? ¿se estará quemando el Mesón de Comunista? Pues no, resulta que a la salida se habían instalado cuatro o cinco puestos donde vendían chorizos y panceta a la plancha ¡Copón bendito, que uejes somos! Seguro que para los cuarentones barrigones eso fue lo mejor de concierto, vista la cara de felicidad con que se zampaban los chorizos. Yo no sé si los puestos eran de unos espabilaos de Cuenca, si eran del Excelentísimo, para cubrir gastos o si venían con la gira de Bob Dylan. Todo puede ser en este país tan surrealista que tenemos. Tampoco se si Bob y su banda se pararon a comer chorizos, aunque lo dudo mucho.

sábado, 17 de mayo de 2008

Se vende Tàpies

He logrado que Antoni Tàpies me firme la gotera del techo.
Y he decidido subastarla.


El precio de salida es de 650.000 eurillos de na.
¿Alguien da más?

2008 una odisea en el tejado

El fatídico día 10 llovió en Barcelona. Sí, ya se, tendría que ser una buena noticia, pero resulta que además de llover sobre la ciudad, también llovió dentro de mi casa. Pues gracias a mis queridísimas amigas, las putas palomas, y al fantástico viento atramontanado que sopla por estas alturas; el canal, por el que tendría que circular el agua, estaba embozado y el agua salió a chorros por mi casa. ¡Ole, que bien! (Evidentemente que el tejado sea viejo y tenga tejas rotas, tampoco ayuda). Creo que con el agua que recogí se habría podido abastecer a 100.000 hogares barceloneses durante varios días.

Mi desesperación llegó a tal extremo que llamé a los bomberos. Al rato llegaron cuatro fornidos bomberos, cuatro, algunos con fornida panza. (Eso de que los bomberos están todos buenos es un mito urbano; aunque había uno que no estaba mal, todo hay que decirlo). El caso es que llamaron a la puerta dando golpes, entraron tipo elefantes, vieron la gotera, salieron a la terraza a mirar el tejado, abollaron la escalera del vecino, me dijeron "no podemos hacer nada" y se marcharon. ¡Ala, apáñatelas como puedas, hija! Ni siquiera me dio tiempo a decirle al que no estaba mal, que se quedara conmigo a vigilar la gotera, por si acaso... Nunca se sabe cuándo puedes necesitar un bombero.

La noche fue larga. La pasé, sin dormir, recogiendo agua y viendo cómo caía la pintura el techo. Parecía que estaba en una película de Tarkovski. Milagrosamente, dejó de llover y la gotera paró, dejándome como recuerdo un bonito Tàpies en el techo. Al día siguiente salió el sol, y yo salí de la película de Tarkovski. Llamé a unos paletas de urgencia que vinieron, desembozaron el canal y me cobraron una pasta. Pero luego quedaba lo peor,... Ir a ver a los administradores de fincas. (Que son esa gente que tiene planta propia en el infierno, por encima de los abogados y por debajo de los funcionarios del Ministerio de Educación y Ciencia). Pues sí, ahora estoy esperando que me paguen la factura y me arreglen el techo. Mientras se lo piensan, me han mandado al Ed Wood de los paletas, que ha visto la gotera y ha dicho "Ah, bueno, yo me esperaba más desastre!". (Sí, Claro, si no se cae el techo entero, no es para tanto!) Después de mucho insistirle y hacerle entender que la gotera venía de arriba, logre que subiera al tejado. Que, claro, le pareció que estaba "perfecto, perfecto". ¿Las tejas rotas?, vaahh, una tontería! ¿Los excrementos corrosivos de las putas palomas?, una chorrada! ¿Que el tejado tiene un montón de años y nunca lo han arreglado?, las cosas antiguas duran mucho, porque están bien hechas, mujer!

Conclusiones:
1. Los tejados perfectos tienen goteras porque les da la gana y porque tienen mucho carácter. Cuidado con ofender a un tejado perfecto, que se puede enfadar e inundarte la casa.
2. Los bomberos no están todos buenos, ni son la solución a todos los problemas.
3. La naturaleza es sabia, cuando no llovía en Barcelona, por algo sería. Dejemos que la naturaleza siga su curso y aceptemos las sugerencias del post anterior para paliar la sequía.
4. Acabemos con las putas palomas, de una vez por todas, hombre!

jueves, 1 de mayo de 2008

A grandes problemas, grandes soluciones.

Resulta que todo lo que nos contaron sobre el cambio climático era cierto, (aunque le pese al primo de Rajoy). Sí, cada vez llueve menos, y España va camino de la desertificación. No quiero alertar a nadie, pero no estaría de más comenzar a mirar el precio los camellos en el mercado negro.

Aquí, en Barcelona, no llueve, bueno de vez en cuando caen cuatro escupitajillos, pero eso no cuenta. De hecho, los antiguos habitantes del pueblo que quedó bajo las aguas del pantano de Sau, están reconstruyendo sus casas. Y nadie quiere darnos agua, ¡viva la solidaridad!. El otro día escuché las declaraciones de un pagès que decía que los habitantes de Barcelona pueden pasar unos días sin ducharse, pero un árbol no, porque se muere. Claro, ¡este hombre es un visionario!, ¡ha encontrado la solución al problema! La sociedad moderna, es el problema, y todos esos hábitos estrafalarios que nos ha inculcado. Como lavar la ropa todas las semanas, ¿para qué?, si hasta que los calcetines no anden solos, se pueden usar, más que nada porque entonces se meten ellos mismos en la lavadora, sin que puedas hacer nada por impedirlo, que si no… O ducharse todos los días, ¡Qué barbaridad!, ¿dónde vamos a llegar? Por no hablar de eso de beber dos litros de agua diarios, ¿por qué?, ¿porque los de Font Vella digan que es sano? ¡Publicidad engañosa, eso es lo que es! Claro, con estas manías tan tontas, así nos va.
El agua es para las cosas importantes, como regar los campos de golf, llenar las piscinas olímpicas o hacer nieve artificial para las estaciones de esquí; no para chorradas!

Creo que tendríamos que replantearnos la vida, mirar hacia atrás, hacia épocas más prósperas y tomar de ejemplo a Isabel la Católica, que estuvo años sin lavarse y sin cambiarse la camisa, y ¿le pasó algo?, no, nada; reconquistó Granada, con dos cojones! También sería conveniente tomar otro ejemplo, más cercano, los hooligans ingleses. Sí, esos que vienen de vez en cuando a ver cómo sus equipos ganan al Barça. ¿Acaso necesitan beber agua? No, sobreviven a base de cerveza, y tan felices!

Pues nada, a grandes problemas, grandes soluciones! Propongo seguir la línea de Isabel, en cuanto a limpieza y la de los hoolingans, en cuanto a bebida; y dejar de preocuparnos por el agua, ¡¿quién la necesita?! Así podremos disfrutar mejor de este espléndido verano que se ha instalado aquí, para siempre.


miércoles, 23 de abril de 2008

Los gallos del cantautor

¿Hay algo peor que tener palomas en el tejado?
Sí, tener palomas en el tejado y un vecino cantautor. Sobre todo si no sabe cantar y piensa que por hacer un curso CCC de cantautor, ya lo es.
Pues sí, tengo un vecino de estos, que ha aprendido dos acordes de guitarra: “clin, clin, clin” y “clan, clan clan”; que repite hasta la saciedad, mientras canta una serie de canciones cursilonas. Y esto lo hace sentado junto a la ventana, abierta, para deleitar al vecindario con sus bucólicos trinos. Los tonos graves todavía se pueden soportar, (o mejor, ignorar); pero cuando tiene una nota aguda, mete unos gallos impresionantes.
Es entonces, cuando yo me cabreo, abro la ventana y le grito: “Cállate, tío, que cantas fatal!” Curiosamente, deja de cantar, un rato. Supongo que el tiempo que tarda en llamar a su psicoanalista, para tratar su problema de autoestima y le cuenta lo que le grita su vecina cruel. Y me imagino que el psicoanalista le saldrá con una de esas soluciones baratas tipo: “Tu vecina lo que tiene es envidia de pene”, (ya sabéis, esas cosas freudianas). Entonces él coge fuerzas y vuelve a cantar, con más energía, para toda la humanidad.
Así que, he decidido dejar de gritarle.

De todas formas, me gustaría dar un consejo a todos aquellos tíos que van a una fiesta y de pronto sacan la guitarra y se ponen a cantar canciones cursilonas, pensando que así van a ligar. ¡Así no ligaréis jamás!, a las mujeres ya no les van esas cosas. ¡Lo tenéis chungo, alumnos del CCC! A no ser que encontréis una chica, chapada a la antigua, que flipe con esas horteradas; pero si queréis ligar con alguien de este siglo, mejor dejad la guitarrita en casa. Y ¡por Dios, no torturéis a los vecinos!

sábado, 19 de abril de 2008

¿Porqué la paloma es el símbolo de la paz?

No sé a quién se le ocurrió la brillante idea de nombrar a la paloma símbolo de la paz, pero seguro que no vivía debajo de un nido de palomas. Porque de ser así, la habría llamado pájaro del demonio, o algo similar.

Es duro, es muy duro vivir bajo un nido de palomas insomnes, multiorgásmicas y en celo! ¡Qué actividad sexual la de estos bichos, Madre de Dios! Esta noche, concretamente, han empezado con sus arrullos y alaridos varios, a eso de las 4 de la mañana y aún siguen! Ni el viento, ni la lluvia, ni los cds que les lanzan los vecinos, logran pararlas; a veces, ni siquiera las gaviotas, que planean sobre ellas, hambrientas. Eso sí, las gaviotas son las únicas que hacen algo por descender la población de palomas de esta ciudad, porque lo que es el Ayuntamiento...

Barcelona tiene un grave problema con estas ratas voladoras, es una plaga bíblica, y no es broma. Cuando lees libros como La ciudad de los prodigios o La paça del diamant, te das cuenta de dónde viene el problema: la culpa es de la Delfina, la Colometa y la gente de aquellas épocas, que criaban palomas, alegremente, sin pensar en el futuro. Claro, que es una culpa comparada con los guiris que las alimentan, hoy, en la plaza de Cataluña.

¡Abajo las colometas! ¡Abajo los guiris! ¡Muerte a las ratas voladoras!

¡Ay, qué a gusto me he quedado!

anticolometa

viernes, 18 de abril de 2008

Caprichos de la naturaleza

Una de mis paranoias preferidas es buscar parecidos insólitos entre la gente, pero muchas veces hay implicadas más de dos personas, entonces se producen lo que llamaríamos mezclas de la naturaleza. La naturaleza es caprichosa, todos lo sabemos, y para descubrir sus experimentos sólo tenemos que observarla con ojos atentos y mirada surrealista.

Este es un ejemplo de una mezcla muy lograda:



Tan lograda, que inspiró a Picasso para dar forma a su Minotauro:


O quizá, fue este dibujo lo que inspiró la mezcla...

De todas formas, alguien tendría que decirle a la naturaleza que hacer experimentos puede ser peligroso.

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* Para quien no sepa quién es Maurice Minnifield, ver web de Doctor en Alaska
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viernes, 11 de abril de 2008

La lluvia en Barcelona es una casualidad

En Barcelona no llueve.
Y ya es raro, con lo mal que cantan mis vecinos!

Algo incoherente?

El otro día una amiga me enseñaba cómo hacer un blog, porque sí, lo admito, yo no sabía cómo hacerlo. Y cuándo me preguntó que cómo quería llamarle, yo le dije: "pon algo incoherente". Claro, no lo decía literalmente, pero ella me dijo que sería un buen título para un blog. Después de unos días, pensé que tenía razón y me decidí a abrirlo. Porque con un título así, tengo toda la libertad del mundo para decir todas las incoherencias que quiera, que de eso se tratan los blogs, no?

Al fin y al cabo, un blog es un lugar virtual en el ciberespacio, (que ya es un concepto difícil de comprender), donde la gente puede explicar sus ideas, gustos, odios, paranoias, traumas, fantasías, obsesiones y demás. Vamos es igual que ir al psicoanalista, pero más barato y sin diván.

Ea!, pues allá voy ciberespacio!

Este blog está abierto a todo el que quiera poner sus comentarios incoherentes o absurdos, no hace falta que tengan relación con el post. También serán admitidos los coherentes, eso si, sin pasarse.

Nos vemos en la red.