domingo, 21 de septiembre de 2008

¡Qué grande era el cine!

Quiero reivindicar el programa ¡Qué grande es el cine! como mejor programa de humor de todos los tiempos. Sí, sí, el del Garci y sus colegas. Sí, aquel donde el humo no era ficticio, sino provocado por el tabaco de los contertulios. ¡Ah, qué gran programa de humor! ¡Qué juerga! Recuerdo cómo nos reíamos mi hermano y yo cuando nos quedábamos viéndolo hasta tarde, porque acababa muy tarde, de hecho probablemente no acabó nunca en todos los años de emisión, aunque los cámaras cortaban de vez en cuando porque tenían que descansar y desintoxicarse de tanto humo. Pero fijo que el Garci y los otros no salieron del plató hasta que el programa dejó de emitirse.

Para los que no sepan de qué hablo, contaré en qué consistía: Era un programa de cine, donde ponían pelis y después las comentaban laaargamente. Las pelis estaban dobladas, porque el Garci decía que así las había visto en su juventud, (que ya le vale). Pero bueno, las pelis eran clásicos, en su mayoría, aunque en los mil años que duró el programa les dio tiempo a ver de todo. Sin embargo, lo mejor era esa tertulia infinita protagonizada por unos tertulianos de lo más genuino. Por un lado estaba el Garci, que era el director y que se suponía que tenía que moderar el debate, pero que se limitaba a charlar con sus colegas, como si estuvieran en el bar. Los contertulios iban cambiando pero siempre dentro de un grupo muy reducido: Miguel Marías, con su pipa, (que era el más coherente). Juan Miguel Lamet, que era especialista en pronunciar mal todos los nombres extranjeros, especialmente el de Hitchcock, al que llamaba “Hicok”. También estaba Oti Rodriguez Marchante, alias “mu-tonto”, (sobran los comentarios). Luego teníamos a Juan Cobos, este era fascinante, porque pusieran la peli que pusieran él hablaba de Orson Welles, con dos cojones! Parece ser que lo conoció y dice que fueron amigos, y claro eso lo trastornó hasta el punto que cuando te lo encontrabas en la Filmoteca siempre dejaba un asiento libre a su lado, para Orson, su amigo invisible. Estos eran los clásicos, pero con los años fueron haciendo nuevas incorporaciones como Juan Manuel de Prada, que no tenía ni idea de cine, pero estaba ahí, porque opinar es gratis. También trataron de ser políticamente correctos e invitaron a varias mujeres, aunque pasaban ampliamente de ellas. El ambiente del plató era como una noche de niebla espesa en Londres, como todos fumaban compulsivamente, había momentos en que sólo los distinguías por la voz. Los comentarios eran de lo más variado: comentarios técnicos incomprensibles, citas cinéfilas pedantes, asociaciones de ideas inverosímiles y anécdotas personales variadas, (sobre todo de Orson, claro). Me acuerdo de un día que se pasaron todo el tiempo hablando de los símbolos fálicos que aparecían en la película, (no recuerdo cual), que si el protagonista lleva bastón, que si mira esa sombra alargada,… (tenía que haberlo grabado). ¡Ah, qué tiempos aquellos!

Noche de niebla y sombras alargadas en el plató:

Propongo que recojamos firmas para que lo vuelvan a poner. Claro que tendría que adaptarse a los nuevos tiempos. Por ejemplo, ahora está prohibido fumar en el trabajo, entonces, para evitar que al Garci le de un patatús, habría que llenarlo de parches de nicotina; también podrían fumar estas pipas de mentol que venden en las farmacias o comer cigarrillos de chocolate. Y para conservar el ambiente londinense podrían poner inciensos por toda la mesa, (seguro que alguno se los acabaría fumando). También estaría muy bien que al lado de Juan Cobos hubiese un holograma de Orson Welles, que asintiese cada vez que él le preguntara: “¿Te acuerdas Orson?”. También habría que actualizar los rótulos con sus nombres y añadirles un comentario jocoso:
“José Luís Garci: ¿Ah, es que hay alguien más a quien seleccionar para ir a los Oscar?”
“Miguel Marías: Esto no es una pipa y yo no estoy fumando”
“Juan Miguel Lamet: Hablo inglés mejor que Hicok y Jon Baine
“Oti Rodriguez Marchante: No soy tonto, son injurias de liliputienses”
“Juan Manuel de Prada: Tengo 36 años, lo juro y soy un gran escritor”
“Juan Cobos: Te quiero Orson, eres mi amigo mejor”

También habría que cambiar el título, yo propongo:
“¡Qué grandes somos nosotros! y el cine también, claro, ¿por qué no?”

Se admiten sugerencias. ¿Qué, alguien se une a la iniciativa?

¡¡¡Qué vuelvan el Garci y sus secuaces, please!!!!


9 comentarios:

Nuria Rita dijo...

¿Dónde hay que firmar? jajajaja...

anticolometa dijo...

Puedes firmar aquí mismo. Pon tu nombre DNI, nº de tarjeta de crédito y contraseña. Gracias.
¡Todo sea por la causa!

anticolometa dijo...

¿Nadie firma? Como sois, se os pide un nº de tarjeta y una contraseña y os volvéis insolidarios. ¿Es que pensáis que el Garci y sus secuaces viven del aire?

Bueno ya que la propuesta no ha cuajado, Tengo otra. Si no rescatamos a todo el equipo garciano, al menos rescatemos a uno:
Propongo a Juan Miguel Lamet como copresentador, esperto en fonética, del "Gomaespuminglish". Sería perfecto. Adjunto enlace:

http://www.youtube.com/watch?v=G6VAeSGpudM&feature=related

Hel dijo...

Pues que quieres que te diga a mí me gustaba más Parada.
Y quien quiera que vuelva que firme aquí.

Cesnep dijo...

Todavia no puedo escribirlas lagrimas de la risa me nublan la vista sobre el teclado.
Hacia tiempo que no me reia tanto.
No me acordaba de los de " Hicko " y del que siempre hablaba de Orson Welles.
Ni el mejor monologo de Gila puede superar lo tuyo.Sigue asi.Un saludo.
Y si me permites lo voy a leer otra vez.

Irene dijo...

El más coherente y que más sabía (sobre todo de técnica fílmica, pero también del resto) era Juan Miguel Lamet. Los nombres extranjeros los pronunciaban mal todos.

yanclos dijo...

Juan Miguel Lamet aún con su mala pronunciación era el que hacía los analisis más inteligentes.

Roberto dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
el peliculero dijo...

Un gran programa de gente con una gran sabiduría cinematográfica, donde la mayoría no fumaba.
No había pedantería, porque ésta es patrimonio de los ignorantes.
Garci no moderaba porque esa nunca fue su función.
Lamet, era sordo, y su mal pronunciación de nombres extranjeros no resta su gran sabiduría, escuchar los comentarios sobre la película "Gertrud".
Los comentarios técnicos eran asequibles al cualquier espectador.
Un saludo y arriba el cine.