lunes, 19 de enero de 2009

Apostatar de la SGAE

Tengo un terrible secreto que confesar: Soy socia de la SGAE
Que, por qué lo hice? No sé. Había bebido, era joven y cándida, estaba pasando por un mal momento,… esas cosas que se hacen, un error de juventud. Tengo que decir en mi defensa que cuando yo me hice socia no había canon digital y apenas existían los top manta. La gente todavía copiaba la música en cintas de casete, en esos loros de doble pletina, (Ah, qué tiempos!) Además yo no sabía que me estaba uniendo al insaciable monstruo devorador de derechos de autor.

Sí, sí, ya sé que no tengo excusa. Por eso quiero pedir vuestra ayuda. ¿Alguien sabe qué tengo que hacer para apostatar de la SGAE? ¿Se puede apostatar sin que ellos tomen represalias, o hundirán mi carrera como hacen los del Opus con los que se alejan de su senda? Y lo que es peor ¿vendrán a mi boda a grabar el baile y pedirme una pasta por los derechos de autor de Paquito el Chocolatero? ¿Tiene derechos de autor Paquito el Chocolatero? ¿Quién la compuso cuatro colegas en una mala noche de borrachera? Por cierto, ¿cuánto les pagarán a los pobres pringaos que mandan a grabar bodas para cobrar su impuesto revolucionario? Hay que estar muy desesperado para aceptar un trabajo así, ¿Buscarán a la gente con un anuncio en el Infojobs? ¿Será así el anuncio?:

“Se busca videoaficionado especialista en BBC (bodas, bautizos y comuniones) y amante de los derechos de autor.
Se ofrece contrato por obra (y gracia del espíritu santo).
Salario: El banquete de la boda y 2 Dvds con los grandes éxitos de Ramoncín y Teddy Bautista.

Interesados dirigirse a la SGAE

Advertencia: Si los novios ponen una denuncia por vulnerar sus derechos de imagen, nosotros no sabemos nada.”


Qué cabrones que son! Si hay alguien en mi misma situación, ¡Unámonos y apostatemos todos juntos!
¡VIVA EL COPY LEFT!

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(Me hubiese gustado acompañar este texto con la música de Psicosis, pero no me puedo permitir pagar los derechos de autor)

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Este texto está sujeto a la Ley XVII de la Propiedad Intelectual. Cualquier copia del mismo será sancionada según el Artículo XXXLVI sobre los Eternos Derechos de Autor de dicha Ley contenida del Sagrado Boletín Oficial de la Santa SGAE.

(Así que cuidadín con lo que hacemos, que todavía no he apostatado)

© Anticolomenta (de momento)


miércoles, 31 de diciembre de 2008

Kusturica, Maradona y la Navidad

La Navidad, Ah, la Navidad! Esas bucólicas fiestas familiares en las que todo el mundo se llena la boca con palabras como Paz, Amor, Fraternidad,… Y en realidad están plagadas de reuniones familiares donde se afilan cuchillos y se lanzan al aire. Porque todos tenemos el típico familiar a quien nadie soporta, esa “tía Viru” inaguantable con la que te tienes que reunir, porque… es navidad! Y esas comidas interminables en las que comes más de lo que te cabe y todavía tienes que aguantar que te digan “Si no me comes ná”.
Ah, la Navidad! Esas bonitas fiestas creadas por los comerciantes. Ruina para muchos y negocio redondo para unos cuantos. Porque ¿quién ha inventado todas esas tradiciones absurdas consumistas? Pues el Corte Inglés y sus secuaces, ¿quién si no?

En fin, podría pasarme horas despotricando contra la navidad, pero ni siquiera me apetece, creo que estoy en hibernación. Tantos villancicos, lucecitas, papas noeles, turrones, mazapanes y demás me han sumido en un estado de semi-inconsciencia vital, que es la única manera de sobrevivir a estas fiestas.
Pero este año estoy tan tonta que el otro día fui al cine con unos amigos y nos equivocamos de película. Sí, sí, pensábamos que íbamos a ver la peli de Emir Kusturica sobre Maradona, que prometía ser muy surrealista; pero acabamos viendo un biopic cutre sobre la vida de Maradona, (de esos que ponen en Antena 3 después de comer). Menos mal que estábamos solos en el cine y nos pasamos todo el tiempo haciendo cábalas sobre la peli:
- Esto no puede ser de Kusturica
- Como lo sea, no vuelvo a ver una peli suya en mi vida.
- ¿Dónde están los músicos gitanos?
- Esa música tiene un aire balcánico, ¿no?
- Pero si es un tango
- Me parece que estos dos han tomado muchas drogas juntos
- Esto no es de Kustrica, si salía él
- ¿No es el masajista?
- Si no se parece en nada
- Pues yo creo que se da un aire
- ¿Nos cambiamos de sala?
Bueno, y así hasta que aparecieron los créditos y leímos: “Director: Marco Risi”. Salimos de la sala muertos de risa, la gente debió pensar que era una comedia divertidísima…

El tal marco Risi, debe ser uno de de esos de la secta de los maradonianos, porque ha hecho una peli en la que Maradona parece un bendito, mujeriego y yonki, pero un santo mal aconsejaó. La culpa de todo lo que hace la tiene la gente que lo rodea, que son mu malos, malísmos! Sobre todo los de Barcelona, ese antro de lujuria y perversión, tumba de todos los grandes futbolistas. Aquí, una pérfida rubia de bote introduce al inocente Dieguito en el mundo de la droga, y desde ahí todo va cuesta abajo y con patines, hasta que aparece un Maradona de 400 kilos tumbado en la hierba medio muerto. Apasionante la vida del pelusa, apasionante!
El momento cumbre del film es un flashforward en el que un Diego adolescente se está tirando a su novia, haciendo flexiones encima de ella, y a cada flexión, se ve al verdadero Maradona metiendo un gol en un partido. Una simbología muy sutil que requiere de grandes dosis de sensibilidad e ingenio. Bravo Marco Risi!
“Maradona, la mano de dios”, se llama la peliculita, no confundir con “Maradona, el pibe de oro”, que es la fricada de Kusturica (lo he visto en San Google. Tarde, ya lo se). Aunque no se si la veré, se me han quitado las ganas de ver nada relacionado con Maradona, Uff!

Una última reflexión navideña: después de mucho pensar he llegado a la conclusión de que Papa Noel y el Hombre del saco son la misma persona, pero Emir Kusturica y Marco Risi, no lo son.

¿Veis, qué tonterias digo? La Navidad me afecta a las neuronas.


lunes, 8 de diciembre de 2008

Sueños raros

Estoy muy preocupada conmigo misma, tengo muchos sueños surrealistas con políticos! (¿por qué? con lo poco que me gusta esa gente). Pues si, hace unos días tuve una pesadilla terrible, TERRIBLE: Yo estaba en una entrevista de trabajo en un auditorio enorme y la entrevista me la hacía Aznar y en inglés! (bueno, en algo parecido al inglés). Al fondo, estaba Esperanza Aguirre, ¿esa mujer que nació con una flor de dinamia en el culo, y que de vez en cuando enciende la mecha para salir pitando de las situaciones adversas sin esperar a nadie?; sí, la misma. Pues ella estaba subida a un púlpito traduciendo lo que decía Jose mari melenas, el terror de las nenas. Detrás de ella estaba su eficaz e inmerecido ángel de la guarda, no lo puedo describir porque era invisible, pero estaba, seguro, porque alguien le lanzó un misil y no le dio. (Ya se sabe, “bicho malo nunca muere”) Bueno, entonces yo me enfadaba y les decía, en mi fantástico inglés, que no era necesario una traductora, y que además ¿qué coño hacíamos hablando inglés? No recuerdo nada más del sueño, pero al día siguiente me levante con un dolor de cabeza que me duró todo el día. Normal no?, después de soñar con este par...

Otro sueño raro que tuve fue con Obama. La historia era de cine negro: una noche lluviosa en una ciudad oscura, una sombra con abrigo largo y sombrero perseguía a Obama por las calles desiertas con un arma en la mano. Yo veía la escena y trataba de impedir el asesinato, pero llegaba tarde y me encontraba a Obama muerto sobre un charco de agua sucia. El asesino huía, pero una luz iluminó su cara de pronto y ví que era un periodista del corazón español (¡?) No sé su nombre, pero sé que trabaja en un programa de cotillas, de esos que hacen autopsias a famosetes, porque lo he visto en los zappings. Es un tipo semirubio, con cara de hurón feo. Cuidado con este tipo, mucho cuidado! Si lo encontráis en un callejón oscuro, huid!

Meses antes también tuve otro sueño, más absurdo todavía, esta vez con Zapatero. Yo estaba en una cena con mucha gente, una especie de celebración, había amigos míos y gente de mi familia, y también estaban Zapatero y Theo Angelopoulos, (un director de cine griego, que tampoco es la alegría de la huerta, precisamente). ZP estaba borracho como una cuba y no hacía más que contar chistes malos, los demás nos mirábamos pensando: "era mejor cuando era Sosoman". De pronto aparece una banda de músicos y se ponen a tocar un Syrtáki. Zapatero y Angelopoulos se levantan y se ponen a bailar, dando tumbos, y tratando de animarnos a los demás para que los siguiéramos… No sé cómo acabó la noche, no recuerdo nada más, pero seguro que ZP tuvo una resaca como un piano al día siguiente, en la vida real, sin saber por qué.

Pero, sin duda, el premio de los sueños surrealistas es para cuando soñé que me hacían Papa de Roma. Fue unos días antes de que eligieran al Benedicto. En mi sueño, la gente elegía al Papa enviando sms a la televisión, y podían elegir a cualquiera, porque nadie se presentaba. Total, que yo estaba viendo la TV3 en casa y sale una noticia: “Habemus Papa”. Entonces dicen mi nombre y dicen que he ganado gracias a los votos de Cataluña. Suena el teléfono y me llama Josep Cuní , (el equivalente catalán de Mª Teresa Campos, pero para marujas rigurosas), y me pregunta que cómo me siento. Yo le digo que no quiero ser Papa, que me dejen en paz. Entonces interviene Pilar Rahola y me dice muy enfadada: “Ho has de fer per Catalunya, nena!” Y yo: “NOOO, NO QUIERO SER PAPA!” Entonces sonó el despertador, (Uff!) Dos días más tarde eligieron a Benedicto y yo me sentí terriblemente aliviada, de verdad, porque nunca se sabe...

¿Alguien tiene un sueño raro que compartir?
(Aunque no sea con políticos)

domingo, 16 de noviembre de 2008

¿Ir al la peluquería es un deporte de riesgo?

Ayer cometí el terrible error de ir a la peluquería… Este es un error muy recurrente en mi vida, ¿por qué insisto? Pues si, siempre sucede de la misma manera: una mañana me levanto con los pelos locos, imposibles de peinar, y me digo: “estoy harta, voy a cortármelo”. Y salgo a la calle en busca de una peluquería, una nueva, porque normalmente nunca me gusta la anterior a la que ido. Entonces comienza la difícil búsqueda de una peluquería de apariencia “normal”. Esto quiere decir que no sea ni de “marujonas”, ni de “modernetes”.

Las de “marujonas” son fácilmente reconocibles, porque tienen una fachada y una decoración pasadas de moda, y dentro siempre hay alguna señora entrada en años, de poco pelo, haciéndose una permanente y tiñéndose de un color gris-violeta extraño. También se caracterizan por emitir un fuerte olor a laca Nelly y tener nombres como Mary, Pepi, Puri, Juani o Luci. La peluquerías “modernetas”, son todo lo contrario, tienen fachadas futuristas y una decoración interior minimalista y los peluqueros suelen ser gays cachas o tías supermonas, todos ellos cuidadosamente despeinados, claro. Curiosamente los nombres de éstas, también tienen apellidos tipo: Rafael Martín, Estilistas. Entre ambas, también hay una diferencia de precio considerable. En lo único que se parecen es en que siempre te dicen lo bien que te queda el peinado que te acaban de hacer, aunque, para ello, utilizan un lenguaje diferente: “Uhh, qué bien te queda, estas guapísma, nena!” Vs. “Ohh, este cambio de look te favorece mucho, es ideal!”. Y ¿por qué será que yo nunca me creo a ninguno de los dos?, ¿será porque tengo un espejo delante?

Sin embargo, a veces, estas características no son tan evidentes. Entonces entras en una peluquería que crees “neutral” y luego resulta que no lo es, pero cuándo te das cuenta ya es demasiado tarde… Eso me paso ayer, recorrí varias calles de mi barrio y de pronto la vi: era ¡una peluquería normal!, entonces entré sin pensármelo dos veces. Pero las apariencias engañan. Cuando me lavaron el pelo haciéndome una masaje de 20 minutos, empecé a sospechar. Luego llego la peluquera y me preguntó que qué quería. Yo, que no sé hablar con los peluqueros porque hablamos un idioma diferente, le dije: “Quiero cortarme un poco el pelo, sobre todo quiero un peinado fácil de peinar, porque no sé utilizar el cepillo redondo y el secador al mismo tiempo; así que algo que se peine solo, por favor.” Entonces ella me dijo: “Vale, te haré un corte a capas semilargas, más escalado por detrás y con el flequillo desfilado irregularmente.” (¿¿Ehhh??) … Y yo conteste: “Vale”. (Ay, insensata!, ¿es que no vas a aprender nunca?). Cuando terminó la faena, yo no me reconocía en el espejo!, me dijo lo bien que me quedaba, cosa que corroboró una señora que había a mi lado haciéndose unas mechas. Luego me cobró el corte, mas una mascarilla que me habían puesto en el lavado, sin preguntar, la cera del acabado final y no se qué mas.

En fin, que salí de allí con un peinado ultra moderno barcelonés. No sabía si ir a comprarme unas gafas de pasta, e irme al CCCB a ver una peli de esas raras y profundas de 5 horas. O buscar en el baúl de los recuerdos de mi madre un modelito setentoso, e intentar pedir trabajo al Canal 33, como copresentadora del Silenci. Otra opción era fundar un grupo de Pop alternativo catalán, pero la música no es lo mío. Así que decidí irme a casa, meter la cabeza bajo la ducha y tratar de arreglarme el pelo con las tijeras de la cocina, que son las únicas que tengo que cortan bien. Resultado: Esta mañana me he levantado con unos pelos que parecía que me había peleado con una jauría de gatos. Mañana iré a cortarme el pelo corto. (Si, ya se, estoy loca, pero tendríais que ver mis pelos...) Yo solo quiero un peinado que sea fácil de peinar, sin escalados ni desfilados peligrosos, tampoco es tan difícil... ¿Alguien conoce una peluquería normal?

jueves, 30 de octubre de 2008

Control Z

¿A nadie le ha pasado que cuando metes la pata en algo, te dices mentalmente: “Control Z, Control Z!”, esperando que la cosa se deshaga? A mi sí, y es preocupante, la verdad. Eso significa que paso demasiadas horas delante del ordenador. Pero ¿no sería fantástico que las cosas se pudieran corregir así? Por ejemplo cuando hablas mal de alguien y al rato descubres que va andando detrás de ti. O cuando te cabreas con el jefe y le explicas lo capullo que es. O todavía peor, cuando intentas ligar con alguien utilizando la típica frase: “¿estudias o trabajas?”. Todas estas situaciones comprometidas y patéticas quedarían olvidadas, flotando en un limbo de ceros y unos, solo con pensar: “Control Z”. ¡Qué maravilla! ¡viva la informática!

Pero no nos quedemos ahí, hay otros comandos del ordenador que también podemos aplicar a la vida cotidiana. Para ilustrarlo, voy a poner un ejemplo verídico: Hace años asistí a una conferencia en la Filmoteca de Madrid, en la que uno de los ponentes se quedaba colgado, (literalmente), el hombre sólo lograba decir dos palabras entre múltiples e interminables: “Eeeeehhhs”. Llegó un momento en el que estuve a punto de levantarme y decir: “¡Control Alt Suprimir!”. No lo hice, porque los seguratas podían pensar que ese “suprimir” era algo relacionado con el terrorismo y sacarme de la sala en volandas mientras yo gritara “¡Finalizar tarea!”. Por cierto que el moderador de la conferencia disculpo al ponente del “Eeehh”, diciendo que acababa de llegar de Barcelona en el puente aéreo; Y yo pensé: ¿Pero qué les hacen en el puente aéreo que los dejan tontos? (Si alguien lo sabe y sus neuronas has sobrevivido para contarlo, que me lo explique, por favor).

Otra utilidad de la informática sería aplicable a cuando los padres tienen hijos que no les gustan: Los padres de George W. Bush, (por poner un ejemplo), nace su hijo, le ven la cara y piensan: “Este niño nos va a traer problemas”. Luego, cuando ven que sus primeras palabra son: “Boomm, boomm” y “War, war”, la cosa queda confirmada. O los padres del Jose Mari Aznar, (por poner otro ejemplo más cercano), que, dejando de lado es susto inicial de ver un bebé con esa cara y ese bigote; después le tienen que escuchan decir cosas como: “Estamos trabajando en ello” o “Ji is mai frien”. En casos así, ¿qué pueden hacer los pobres padres? Pues recurrir a la opción de “Ayuda” y preguntar: “¿Qué hago con mi hijo?” Respuesta: “Trasladar a la papelera”. Luego en la papelera les preguntarán: “¿Seguro que desea eliminar este ítem definitivamente?” Entonces se pulsa la opción “Si” y se acabó el problema.

Volviendo al uso del “Control Z”, seria fantástico, sin duda, pero también tendría sus peligros. Porque imaginad que tu deshaces algo y otro deshace lo que tu acabas de deshacer. Uf, qué lío!, no? Claro, todo el mundo querría deshacer algo, entonces si millones y millones de mentes piensan a la vez “Control Z”, podría crearse un bucle infinito que generase un agujero negro y que acabase por engullir el universo, (igual que el famoso acelerador de partículas). O lo que es peor, la versión católica: Volveríamos a los inicios de los inicios. Entonces Eva se arrepentiría de haber comido la manzana, haría un “Control Z”, y ala!, la civilización a la mierda! Todavía estarían Adan y ella tan tranquilos en el Jardín del Eden, sin descendencia, porque si están en el paraíso ¿para qué quieren hijos?, si sólo dan problemas.

Así que pensándolo bien, igual no ha sido buena idea. También es bueno equivocarse de vez en cuando, no? Si hay algún científico leyendo esto, que no invente ningún acelerador de controls Z, por favor. Eso si, la opción de tirar a la papelera y eliminar definitivamente habría que planteársela, en ciertos casos especiales. ENTER


miércoles, 22 de octubre de 2008

¡No más Clavelitos!

Hay una leyenda urbana en Cataluña, que dice que da mala suerte ir en el coche escuchando a Perales, vamos que pueden pasar cosas como que se te pinche una rueda o que te salgas de la carretera. Sin que sirva de precedente, me gustaría romper una lanza a favor de mi paisano, no porque me guste su música, (Dios me libre!); sino porque tengo años de experiencia viajando en coche, con mi familia, escuchando a Perales y nunca nos pasó nada. (Bueno, sólo algún que otro dolor de cabeza o un sopor repentino irrefrenable). Sin embargo, he de decir, que Perales no era lo peor que nos ponían mis padres, a mi hermano y a mi, cuando hacíamos viajes largos, (que ya es decir). No, lo peor era LA TUNA!

*(Aviso a tunos navegantes: aquí deberíais dejar de leer)

Ya he expresado en este blog mi odio visceral hacia cosas como los musicales y las putas palomas; bueno pues añado una fobia más: mi total aversión a la tuna, sus clavelitos y las cintas de su capa. Qué horror! ¿Cómo es posible que en este siglo de avances tecnológicos y demás, siga existiendo algo tan cutre?
Voy a tratar de explicar lo que es la tuna, por si hay alguien que no lo sabe: La tuna son unos tipos universitarios, (eternos estudiantes ya cuarentones, en su mayoría), que se ponen unas medias negras, unos pantalones bombachos de la época del Tenorio, unas camisas con puntillas y una capa con cintas y escudos multicolores; y salen a la calle, de esta guisa, armados con bandurrias, guitarritas y panderetas, a cantar canciones pasadas de moda (que ya eran antiguas cuando se compusieron), a pobres damas indefensas. Y lo peor de todo es que ellos piensan que así van a ligar! Si, pues como no sea con alguna mujer del siglo XV a. de C. que haya viajado en el tiempo…

Grupo de tunos cuarentones y felices, (respetemos su anonimato):

Pero lejos de desaparecer, las tunas resisten, ancladas en su pasado, y salen las noches de luna llena a rondar jovencitas de este siglo. En lugares como Cuenca, suelen dar el coñazo en el mes de mayo, porque allí es típico cantar Los mayos a las muchachas casaderas, Que digo yo, ¿qué hemos hecho las mujeres para merecer esto? Luego hay ciudades como Santiago de Compostela, donde el fenómeno tunil alcanza sus más altas cimas. Allí, cuando cae la noche los tunos salen al acecho de sus presas, doblas una esquina y te encuentras una tuna cantando el Clavelitos, corres en dirección contraria y te topas con otra tuna cantando Las cintas de mi capa; y así en cada calle. Es una plaga! Si en Barcelona tenemos las palomas, en Santiago tienen las tunas, y no se que será peor.

También es común que estos seres de los de bandurria en asillero, bombacho antiguo, canillas flacas y capa corredora; se reúnan en alguna ciudad y la invadan deleitándose a sí mismos con su moderno repertorio. Llegados a este punto tengo que contar la cosa más surrealista que me ha pasado nunca, (y eso que a mi me suelen pasar cosas muy raras). Sucedió hace unos años en Barcelona, lugar: el Bar del Pi, de la plaza del Pi. Por aquella plaza rondaban unas cuantas tunas que estaban de encuentros en la tercera fase. Entonces, para huir, entré al bar con unos amigos (que lo pueden corroborar) y de pronto aparecen cuatro chicas! finlandesas! vestidas de tunos!; sacan sus guitarras y se ponen a cantar el Clavelitos y demás. Mis amigos, que son muy felices y no son españoles, estaban muy divertidos con el espectáculo. Pero a mi, a pesar de los surrealista de la situación, empezaba a salirme sarpullido. Luego hablamos con las tunas y descubrimos que eran finlandesas, que no sabían español, y que se habían aprendido las canciones fonéticamente! La pregunta es ¿por qué? No tengo una respuesta, pero este acontecimiento me preocupó mucho. Si la tuna ha llegado a Finlandia, ¿qué será lo próximo, Sri Lanka? Es un fenómeno preocupante, ¿estarán planeando invadir el mundo? Ahora que todos los gobiernos andan ocupados con la crisis, hay que tener cuidado, si los tunos se hacen con el poder la cosa puede ser muy chunga. Nos obligarán a todos a vestir como en la época medieval, a decir cosas como: “Vuestra mercé” o “Pardiez.” Y lo peor de todo pondrán de himno mundial el Clavelitos. ¡Nooooooooo!

(Uf!, sólo era una pesadilla, menos mal!)

miércoles, 15 de octubre de 2008

Quien canta, su mal espanta?

Últimamente estoy viendo con gran espanto que las producciones musicales en cine y teatro se multiplican como las cucarachas. ¿Estaremos ante una nueva plaga? No hace falta más que mirar la cartelera para darse cuenta de que esto no es normal, todo el mundo hace musicales. Lo último que he visto es que han hecho un musical sobre Mortadelo y Filemón!, ¿qué cantarán, canciones del Fary? Pero el mayor éxito de la temporada es para Mammna Mia, (tanto en cine como en teatro, que hay que ser pesaos), que es un musical basado en canciones de los Abba! (Aquel grupo sueco de estilismo inclasificable, formado por dos matrimonios, hasta que los dos hombres encontraron juntos su lado femenino; bueno, eso dicen). Dios mío! Si ya eran horteras en su época, ahora…

Quiero proclamar públicamente mi odio visceral a los musicales, no los soporto! Pero mi odio no es injustificado, sino que viene de un trauma infantil. Padezco el síndrome llamado "juliandrewsfobia", muy común entre la gente que quedó traumatizada, en su infancia, con la visión de Sonrrisas y lágrimas, posiblemente la película más cursi de la historia. Pero además hay algo en los musicales que hace rechinar los dientes, ¿por qué personas, aparentemente normales, se ponen a cantar de pronto, sin más? Eso no sucede en la vida real, afortunadamente. No es que diga que el cine o el teatro tienen que ser como la vida misma, pero si son en cierto modo un reflejo de ella. Y la gente no va cantando por ahí, (bueno hay quien canta en la ducha, cosa altamente peligrosa porque te puedes ahogar).
He llegado a la conclusión de que este preocupante fenómeno musical tiene que ver con la crisis, la clave está en el refrán: “quien canta, su mal espanta”. Pero no deberíamos dejarnos engañar por cánticos y lentejuelas, la crisis seguirá ahí, aunque cantemos. Además, en contra de la opinión popular he de decir que los refranes no siempre tiene razón, por ejemplo: “a quien madruga, Dios le ayuda” Qué tremenda estupidez! con lo malo que es eso!

Todo esto nos lleva a otro problema, que es que hoy todo el mundo quiere ser cantante, y se presentan a los castings de operaciones triunfo y demás, aunque metan unos gallos impresionantes. La gente ha perdido la vergüenza y el sentido autocrítico, (bueno ellos y su familia que no se lo dice). ¿Dónde vamos a ir a parar? A ver si al final la vida se va convertir en un musical y cuando vayamos al supermercado las cajeras van a hacer una coreografía de Bollywood antes de cobrarte; tu pareja te va a decir que deja cantando eso de "que lástima pero adiós, me despido de ti y me voy"; o la gente se va a poner a saltar de farola en farola cuando llueva.
¡Tenemos que parar esto antes de que sea demasiado tarde!

¡Por un mundo sin cánticos innecesarios!