Es duro, muy duro, vivir en un país como este y que no te guste el fútbol, es más y que ¡odies el fútbol! Los antifutboleros somos unos incomprendidos, casi tanto como los votantes de Izquierda Unida o los fans de los Village People.
Hoy me he enterado de que el Barça ha ganado la liga. ¿Cómo? ¿mirando la televisión? Noo, ¿escuchando la radio? Tampoco. Hace varias horas que los hinchas futboleros están tirando petardos, lanzando fuegos artificiales, pitando con los coches y cantando el oeoeoe… ¡¡¡Qué pesaaaooos!!! ¿Es que no pueden hacer una celebración silenciosa? Por no hablar de cómo amanecerá mañana la Fuente de Canaletas y alrededores.
Y luego tenemos que aguantar que digan que el fútbol es cultura…. ¿Os imagináis a los fans de Theo Angelopoulos, por poner un ejemplo, celebrando la Palma de Oro, dando vueltas con sus coches por las calles de Cannes, pitando y gritando “Theeo, Theeo, Theooo…”? ¿O a los científicos celebrando el Novel de Stephen Hawking, por poner otro ejemplo, bailando sobre un agujero negro y lanzando fuegos artificiales al universo? ¿Y a los lectores de Eduardo Mendoza, homenajeándolo por ganar el premio Planeta cantando: “O le lé, o la lá, el Mendoza ès el millor que hi ha”, mientras destrozan los comercios de las Ramblas? Pero no hace falta irse tan lejos, los hinchas de los equipos de baloncesto no arman este escándalo, tampoco los forofos del tenis o del Voley playa. Ni siquiera me imagino a los seguidores del equipo finlandés de curling celebrando una victoria de su equipo quemando Helsinki, y mira que el curling en Finlandia despierta pasiones… No, no, esas cosas sólo las hacen los plastas de los futboleros.
Yo no puedo llegar a entender por qué a la gente le gusta el fútbol: Veintidós tíos corriendo por un campo verde detrás de un balón, cuyo único objetivo es meterlo entre unos palos con una red. ¡Eso es la cosa más aburrida del mundo! ¡Si es más lento que una película se Sukúrov! Por no hablar del soniquete soporífero, y con susto incluido, de los comentaristas: “Nosequien pasa la pelota a nosecuantos, fulanito se la quita y se la pasa a menganito, pero llega el macarra supermilloniario le pone la zancadilla y oohhh, cae al suelo! El arbitro le saca la tarjeta roja al macarra supermilloniario que se encara con él. Los seguidores insultan al árbitro y se lían a hostias con los del equipo contrario…. Pero el chaval millonario del otro equipo tira el penalti y gooool gol gol gol gol goooool del chaval millonarioooo!” (Que alguien me explique dónde está la gracia).
Pero más allá de que sea un coñazo terrible, lo que menos me gusta del fútbol es todo el poder que se mueve entorno a él. La mayoría de los presidentes de los equipos de fútbol son unos mafiosos o aspiran a ello. La mayoría de los jugadores son unos chavalines ignorantes que ganan demasiado dinero como para saber gastarlo bien. Y la mayoría de los seguidores han caído en la trampa del “pan y circo”. El mundo va de mal en peor, el país se va a la mierda, todos los políticos que tenemos son unos inútiles invotables, pero ellos están contentos porque ha ganado su equipo, Olelé, Olalá! El Atletic ha ganado la copa de Europa y el Barça la liga, sólo falta que España gane el mundial (espero que no, por Dios) y entonces la gente se olvidará de que existe la crisis y todos seremos felices, comeremos pan, beberemos cerveza (Dam) y veremos el fútbol. ¡Oeoeoe, si hay fútbol no hay crisis!
Como veis, me encanta hacer amigos…
